
Únete a Pan y Rosas - Teresa Flores!

Ya hemos conformado la Agrupación de Mujeres Pan y Rosas Teresa Flores...
...Únete!
Todo el verano hemos venido poniendo en pie una agrupación de mujeres estudiantes y trabajadoras que nos planteamos terminar con la opresión que día a día vivimos miles de mujeres en el mundo, con las guerras imperialistas y el hambre, la violencia en nuestros hogares y de las democracias de los ricos, en nuestros trabajos desde la patronal contra nosotras por ser mujeres y trabajadoras, la discriminación por ser diferentes, tener otras orientaciones sexuales, la imposibilidad y precariedad de decidir por nosotras al momento de quedar embarazadas y vivir esta realidad sin que cambie sustancialmente tras llegar una mujer a la presidencia…
Mientras vemos que Bachelet no ha hecho más que defender las bases del Chile neoliberal heredero de la dictadura y todas las leyes sobre nuestros derechos son migajas amontonadas en el Parlamento, vivimos represión policial y estatal al momento de luchar, la educación es para ricos y otra para pobres, los sueldos son de hambre con lo que nadie puede vivir, nos planteamos ser una agrupación alternativa a las que no dan una respuesta y han confiado en Bachelet o se han quedado al margen denunciando sin plantearse una postura profundamente anticapitalista, clasista y revolucionaria.
Por eso, creemos que mientras las mujeres tenemos que luchar por que se penalice a los femicidas o acabar con la brecha salarial, obtener derechos como mujeres, es necesario también que nos planteemos una revolución socialista encabezada por las trabajadoras y trabajadores en alianza con los oprimidos y oprimidas por esta sociedad, terminemos con el capitalismo y de fondo con toda opresión y explotación para sentar las bases de nuestra liberación.
En esta situación de crisis capitalista internacional, el capitalismo demuestra una vez más que somos las mujeres y los hombres de la clase trabajadora los que sufrimos la descarga de la crisis de los capitalistas y empresarios, crisis que ellos no quieren pagar. Las mujeres no podemos quedarnos atrás y codo a codo debemos luchar junto a nuestros compañeros para enfrentar la crisis, los despidos y defender nuestros puestos de trabajo.
Si crees que debemos dar esta respuesta luchando y compartes estas ideas, te invitamos a ser parte de nuestra agrupación de mujeres Pan y Rosas – Teresa Flores y levantar esta agrupación en tu lugar de trabajo y estudio.
Estamos preparando el 8 de Marzo, marcha con nosotras este 6 y este 8, por los derechos de las mujeres trabajadoras… pronto, nuestra declaración e invitación frente al 8 de marzo...
Escríbenos a:
Agrupación de Mujeres
Pan y Rosas - Teresa Flores
Integrada por militantes trotskistas de Clase contra Clase e independientes
Ante los despidos y el ataque patronal...
Las mujeres trabajadoras tenemos que luchar codo a codo por defendernos junto a nuestros compañeros!
Que la crisis la paguen los patrones, nos los trabajadores y trabajadoras!
La patronal viene descargando "los efectos de la crisis" sobre los hombros de la clase trabajadora, imponiendo despidos y recortes de sueldo, como la patronal de Cencosud al paralizar las faenas del edificio Costanera Center, o los despidos que ya han venido afectando a los trabajadores del área de la construcción, forestal, los servicios y la minería, con decenas de miles de trabajadores y trabajadoras despedidos. Luego de que el gobierno de la concertación hace algunos meses aseguraba que la economía en Chile estaba blindada para resistir la crisis internacional, ahora hablan de que recibir sus efectos es inevitable y ya comienza a notarse. Al principio se reflejaba más solapadamente con la pérdida de los fondos de las AFP, ahora directamente son despidos de trabajadores y trabajadoras en áreas enteras en algunos sectores de la economía.
Frente a esta situación, el gobierno de la concertación y la derecha no ha hecho más que prometer un mísero subsidio de 40.000 pesos, anual para las familias afectadas, mientras a las empresas desde las PYMES a las grandes, les desembolsa grandes sumas de dinero, créditos, resguardos para sus ganancias y para flexibilizar nuestro trabajo. El ataque de la patronal se descarga ahora sobre nuestros bolsillos y directamente sobre nuestros puestos de trabajo impunemente para no perder ni un peso de las enormes ganancias que han venido teniendo estos últimos años y nos obligan a aceptar despidos y recortes por bien de la empresa. Frente a esto debemos responder y para eso tenemos que prepararnos y defendernos.
Las mujeres trabajadoras, que ganamos menos que los hombres y por lo general, sufrimos peores condiciones, de seguro estaremos en riesgo en algunos sectores, nos querrán separar de nuestros compañeros precarizándonos más o aprovechando nuestra situación para despedirnos. En otras circunstancias como ya lo anunció el gobierno de la concertación y la derecha junto al organismo de los patrones, la CPC, nos integrarán como mano de obra barata para ahorrarse sumas de dinero con nuestra precarización, teniendo que aceptar trabajos por menos del sueldo mínimo sólo por ser mujeres, al igual que lo empezarán a hacer con los jóvenes profundizando la subcontratación. Otras somos madres, esposas y hermanas de trabajadores y trabajadoras, que vivimos a diario con ellos la situación de precarización, y que ahora la patronal amenaza con los puestos de trabajo, con los que nos alimentamos. Muchas veces nos ponen en contra o dejan fuera de huelgas, pero las mujeres de la clase trabajadora no podemos estar ajenas cuando también tocan nuestros bolsillos e intereses. Tenemos que estar, poniéndonos de parte desde ya por defender junto a los trabajadores despedidos los puestos de trabajo y por luchar codo a codo por no permitir que la crisis la paguemos nosotros.
Por esto tenemos que ser las mujeres trabajadoras junto a las que somos familia de otros trabajadores y trabajadoras, las que luchemos codo a codo contra los despidos y en defensa de los puestos de trabajo, empezando por constituir comisiones de mujeres en cada lugar de trabajo directamente afectado para unificarnos, como en el área de la construcción. Es necesario un plan de lucha nacional contra los despidos por enfrentar esta situación planteándonos además que la crisis la paguen los patrones. Por eso hay que reducir las horas de trabajo para que nadie quede sin trabajar si es necesario bajar la producción de una empresa. Ante cierre de faenas o empresas, que se mantenga el sueldo y el contrato. Defender el trabajo estable y estar contra toda brecha salarial y precarización, luchando por un sueldo de 360.000 pesos en base a la canasta familiar. Que las empresas en quiebra se haga cargo el Estado de su financiamiento, pero dirigidas bajo control de los mismos trabajadores y trabajadoras. Crear planes de obras públicas que vayan en beneficio de los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre. Es necesario que la CUT, dirigida por dirigentes del PS y el PC que no han respondido a tiempo a los despidos, haga efectivo ya el llamado a paro nacional y nos preparemos para llevarlo adelante comenzando por convocar a comités nacionales de huelga de sindicatos y organizaciones de izquierda para preparar el paro nacional.
Desde Pan y Rosas - Teresa Flores, creemos que las mujeres tenemos que defender nuestros derechos e intereses empezando por participar junto a nuestros compañeros trabajadores de las luchas que estamos dando, para además plantearnos nuestras propias demandas al interior de la clase trabajadora sobre lo que vivimos a diario, para terminar con las desigualdades a las que nos imponen y luchar desde ya por nuestros derechos y organización, para terminar con la explotación y opresión a la que nos somete el capitalismo a través de los patrones, la democracia para ricos, etc. Por eso te invitamos a hacerte parte de Pan y Rosas - Teresa Flores, agrupación de mujeres trabajadoras y estudiantes que se plantea estas propuestas.
Pan y Rosas - Teresa Flores
Agrupación de mujeres militantes de clase contra clase y mujeres independientes
Ver en
Declaraciones y Volantes
Las víctimas de la arremetida de Israel en Gaza son las mujeres, niñas y niños asesinados del pueblo trabajador y pobre pelestino

Más de 6.000 víctimas civiles, 522 mujeres, niñas y niños asesinados: Estos son los "daños colaterales" del ataque de Israel contra Gaza
Al cumplirse casi un mes de la ocupación del Estado sionista sobre la Franja de Gaza, Pan y Rosas se movilizó, junto a otras organizaciones, a la Embajada de Israel, para denunciar la más perversa masacre que el Estado racista y colonialista israelí está descargando sobre el pueblo palestino.
Decenas de compañeras de Capital Federal y Gran Buenos Aires marcharon junto a Pan y Rosas encabezadas por una gran bandera que decía "Más de 6.000 víctimas civiles. 522 mujeres y niños/as asesinados/as. Estos son los "daños colaterales" del ataque de Israel contra Gaza. Por el triunfo de la resistencia palestina"
Desde Pan y Rosas reiteramos nuestro más enérgico repudio al ataque sionista al pueblo palestino y nos ubicamos en su misma trinchera de resistencia. Llamamos nuevamente a todas las mujeres a redoblar el apoyo a las y los habitantes de la Franja de Gaza, a exigir al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la ruptura de las relaciones diplomáticas con el Estado asesino de Israel y a manifestarse en todo el planeta contra este brutal ataque.
Por el triunfo de la resistencia palestina!
Abajo la masacre sionista contra Gaza!
Al cumplirse casi un mes de la ocupación del Estado sionista sobre la Franja de Gaza, Pan y Rosas se movilizó, junto a otras organizaciones, a la Embajada de Israel, para denunciar la más perversa masacre que el Estado racista y colonialista israelí está descargando sobre el pueblo palestino.
Decenas de compañeras de Capital Federal y Gran Buenos Aires marcharon junto a Pan y Rosas encabezadas por una gran bandera que decía "Más de 6.000 víctimas civiles. 522 mujeres y niños/as asesinados/as. Estos son los "daños colaterales" del ataque de Israel contra Gaza. Por el triunfo de la resistencia palestina"
Desde Pan y Rosas reiteramos nuestro más enérgico repudio al ataque sionista al pueblo palestino y nos ubicamos en su misma trinchera de resistencia. Llamamos nuevamente a todas las mujeres a redoblar el apoyo a las y los habitantes de la Franja de Gaza, a exigir al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la ruptura de las relaciones diplomáticas con el Estado asesino de Israel y a manifestarse en todo el planeta contra este brutal ataque.
Por el triunfo de la resistencia palestina!
Abajo la masacre sionista contra Gaza!
Agrupación Pan y Rosas Argentina
Leenos, escríbenos, hazte parte de Pan y Rosas - Teresa Flores de chile, preparemonos para este próximo 8 de marzo, levantando un movimiento feminista anticapitalista, clasista y revolucionario, levantando nuestras demandas contra la brecha salarial, por los derechos de las mujeres trabajadoras, contra toda discriminación por sexo, raza y género, basta de opresión contra las minorías sexuales. Luchemos por el derecho al aborto y anticonceptivos gratuitos y legales, ¡anticonceptivos para no abortar, aborto para no morir!
Basta de violencia, hagamos cumplir las más altas penas a los agresores de mujeres, on nuestras fuerzas, sin confiar en esta justicia para ricos!Ya lo vieron, ya lo vieron, nos prohiben el aborto, estos curas violadores!Rechacemos la matanza a las mujeres y niños de Gaza del pueblo palestino llevada adelante por el imperialismo y los gobiernos de los ricos del mundo!
claseygenero.blogspot.com
Pronto pagina propia de Pan y Rosas - Teresa Flores!!!
HISTORIAS DE LUCHA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS...¿QUÉ FEMINISMO REIVINDICAMOS?...

Reproducimos esta nota realizada por una compañera hace 2 años...
Las primeras organizaciones obreras feministas
parte del Boletín nº3
Género y clase, Clase contra clase
Género y clase, Clase contra clase
Los inicios del siglo XX marcan la época de la organización de la clase obrera chilena. Es una época heroica, llena de luchas, experiencias y organización. Donde se forma la conciencia de clase de la clase obrera, donde nacen sus primeros partidos y organizaciones sindicales y políticas, como las Mancomunales, la Federación Obrera de Chile, en 1909 o la fundación del Partido Obrero Socialista en 1912. Es también una época de brutalidad en la explotación patronal, y de la complicidad del Estado con sus instituciones, como las Fuerzas Armadas o la justicia patronal a su servicio, graficado trágicamente en las grandes matanzas obreras que se provocan por estos años, como la matanza de Santa María de Iquique, episodio funesto para la clase obrera que es reflejada en la Cantata Santa María de Iquique:
“Murieron/ tres mil seiscientos,/ uno tras otro.
/Tres mil seiscientos mataron, /uno tras otro.
La Escuela Santa María/ vio sangre obrera,/ la sangre que conocía/ sólo miseria.
Serían/ tres mil seiscientos/ ensordecidos./
Y fueron tres mil seiscientos/ enmudecidos
La Escuela Santa María/ fue el exterminio,/ de vida que se moría/ sólo alarido.
Tres mil seiscientas miradas/ que se apagaron./
Tres mil seiscientos obreros/ asesinados.”
Con la matanza de Santa María, se cierra un capítulo de ascenso de la clase obrera chilena, que durante un tiempo va a encontrarse en retirada, recuperando sus fuerzas de la derrota. La experiencia no va a se en vano. Un par de años después, nuevamente retomaría su organización y su lucha, lo que se expresaría claramente, por ejemplo, en el nacimiento de la Federación Obrera de Chile en el año 1909, y que en el año 1920 daría un giro fundamental bajo la dirección de Luis Emilio Recabarren, quién a su vez fundaría en 1912 el Partido Obrero Socialista, buscando que la clase obrera contara con su propio instrumento político, y que a pesar de las limitaciones de su programa, que era más bien clasista y de defensa de los derechos obreros, fue una importante herramienta para los trabajadores.Esta primera etapa del movimiento obrero chileno, que dura hasta aproximadamente 1907, encuentra una clase obrera que enfrenta la ferocidad patronal, con la superexplotación laboral y la enorme represión, lo que lleva a que se consolide una conciencia de clases clasista y combativa. Los trabajadores se arman de organizaciones de lucha y combate, solidarias y activas. Desde mediados de 1800 hasta fines de siglo, se organizan Sociedades de Socorros Mutuos, que agrupaban básicamente a artesanos, obreros y empleados, hasta llegar a convertirse en federaciones provinciales y nacionales, aunque más tarde derivaron hacia planteamientos de reformar el capitalismo, ligándose al partido Democrático chileno, luego, surgirán las Mutuales y las Sociedades de Resistencia, con una orientación más visiblemente anticapitalista.
Clase y género: surgimiento de las primeras organizaciones obreras femeninas
Tal como en muchos otros lugares, el capitalismo en nuestro país utilizó el trabajo femenino e infantil para su provecho. La superexplotación, precariedad y bajos salarios, junto a la falta de derechos laborales y la baja calificación del trabajo, fueron una constante. Ya a mediados de 1800 había una importante cantidad de fuerza de trabajo femenina en actividades como lavandería, costureras, sirvientas, etc., y hacia fines del siglo XIX, comienzan a ubicarse en el naciente sector fabril. Las ramas más importantes en que se fue concentrando el trabajo femenino fueron la industria textil y la confección.La primera institución de trabajadoras que surge en Chile, está asociada al mutualismo: la Sociedad de Obreras de Valparaíso, fundada el 13 de noviembre de 1887 por las costureras del taller “Casa Gunter”. La sociedad abría sus puertas a las obreras de la industria y el servicio y se encuentra presidida por la joven obrera Micaela Cáceres de Gamboa. Tomaba como modelo las sociedades de obreros existentes hasta el momento. La iglesia reaccionó con pavor ante la noticia, más aún al enterarse de que la sociedad prohibía tratar cuestiones religiosas en su interior, por lo que organizó, a su vez, “una Sociedad Católica de Obreras para que compitiera con la entidad femenina laica.” Cuando al año siguiente se funda la Liga de Sociedades Obreras de Valparaíso, esta organización femenina de obreras va a ser una de las quince que la impulsen y compongan, siendo una de sus integrantes miembro de la directiva.
El ejemplo de las obreras costureras de Valparaíso comenzó rápidamente a extenderse: en diciembre de 1887 las obreras de la confección en la ciudad de Santiago constituyen también una Sociedad de socorros mutuos, en 1888, se funda la Sociedad de Socorros Mutuos “Emancipación de la Mujer”, Juana Roldán Escobar, una de sus principales dirigentes, fue una luchadora incansable por los derechos de los trabajadores y de la mujer, participando en la formación de un sinnúmero de sociedades y confederaciones, estimulando la participación de las obreras, la educación y la defensa de sus derechos.
De aquí en más, en diferentes puntos del país se van estableciendo organizaciones de obreras, como en 1889 en Concepción, la Sociedad Ilustración de la Mujer. De aquí en adelante, veremos el recorrido de las sociedades mutualistas, hacia las organizaciones más claramente sindicales, como los gremios y sindicatos. Una característica que marca el inicio de estas organizaciones, es que están ligadas a los problemas más generales de la clase obrera e intentan, tendencialmente, unir los temas de la mujer y el género, enfocados desde una perspectiva social más general: la lucha contra “el fanatismo religioso”, la “opresión masculina” y, especialmente, darle una conciencia clara sobre su responsabilidad social . De todas maneras, el aspecto central es la lucha por los derechos de las trabajadoras, “sus reivindicaciones: disminución de la jornada de trabajo, contra la explotación. Sin embargo, desde temprano, se manifiesta o subyace la protesta por la condición de subordinación sexual”
Después de las primeras sociedades de socorros mutuos, comienzan a desplegarse las Mancomunales. Estas manifiestan que “la mujer tiene derecho a solicitar su incorporación” . Las mancomunales tienden a incorporar la denuncia más económica, la opresión y explotación del capital, y a abogar por la unidad de los trabajadores. Eran la expresión de la combatividad de la clase obrera chilena. En 1903 nace en Valparaíso la Federación Cosmopolita de Obreras en Resistencia, que integra a costureras y obreras del calzado, que aboga por “la unión, el ahorro, el mejor y justo salario” y por la “emancipación y engrandecimiento de nuestro sexo” . Más tarde, la Federación va a pasar a integrar la Confederación de Trabajadores de Chile. Su presidenta, Clotilde Ibaceta.
A comienzos del siglo XX, nacen en Santiago los gremios de mujeres. En 1906 ve la luz la Asociación de Costureras “Protección, Ahorro y Defensa”, integrada por cien socias. Su presidenta, Esther Valdés de Díaz, es una destacada obrera “corpiñera”. Según sus propias palabras “concluyó que con su trabajo el patrón ganaba el triple de lo que ella recibía como salario y su espíritu se sublevó”. La Asociación luchaba por reglamentar las horas de trabajo, salario justo, descanso dominical, formar una biblioteca, instrucción de las obreras, entre otros puntos. La Asociación denuncia los brutales ritmos de trabajo, en el que las obreras debían trabajar turnos de hasta doce y catorce horas, y el abuso patronal, por el que un retraso en las horas de entrada o en la confección de alguna prenda, significaba el descuento de hasta una décima parte de su salario. Es por ello que se propone que la Asociación permita “defenderse del enemigo común: el Capital” y conocer “otro mundo, el de la instrucción”. Sólo en dos años, 1907 y 1908, surgen por lo menos unos veintidós sindicatos de obreras.
Más adelante, surgirán periódicos obreros feministas, que luchan también contra la explotación patronal y por los derechos de la mujer trabajadora.
Son estas primeras experiencias, las que van a ligar los problemas de la explotación de clase y los problemas de la opresión de género, en el que muchas y destacadas obreras y mujeres en general, van a comenzar a luchar por transformar sus condiciones de existencia. Experiencias que van a continuar en diferentes momentos de la historia de nuestro país, y que necesitamos retomar en la actualidad. Porque la explotación patronal y la opresión de género van de la mano, es necesario organizarse y luchar contra ella.
¡Basta de explotación patronal!
¡Basta de opresión y abuso contra la mujer!
El género nos une, la clase nos divide
Si te gustó esta nota y quieres recibir más en tu mail escríbenos a claseygenero.blogspot.com
Ver en
Teoría Marxista
Ponencia debate: Las perspectivas de clase y género en la lucha de las mujeres
Las perspectivas de clase y género en la lucha de las mujeres*
María Rojas
_________________________________
A lo largo del siglo XIX y XX, el movimiento feminista pasó por diferentes etapas, corrientes y diversas agrupaciones en todo el mundo. Desde movimiento de mujeres, otros abiertamente feministas, algunos de obreras, de mujeres militantes, otros de sectores medios y altos, que revelan la diversidad de ideas y políticas de las mujeres en distintas épocas de la historia, su composición y el momento político.
El movimiento en sus dos grandes olas tuvo que dialogar con las principales corrientes políticas y estratégicas que planteaban la liberación de la humanidad y la transformación social. Desde la revolución francesa, el movimiento de mujeres tomó caminos crecientes hacia la conformación de movimiento político, tomando ideas radicalizadas del liberalismo, para plantear la lucha por la igualdad y el reconocimiento de la mujer como ciudadana; después pasó a construir sus teorías desde corrientes como el anarquismo, el socialismo utópico, el marxismo, que fueron desde perspectivas cuestionadotas del conjunto de la sociedad, cuestionando la naturalidad de la subordinación de las mujeres, el matrimonio, las desigualdades y pasando a explicar de fondo sus raíces, sobretodo éste último, el marxismo, al plantear una teoría para explicar los orígenes del sometimiento de las mujeres en la sociedad de clases, que lo planteó ligado a la existencia de la propiedad privada y la familia patriarcal.
Esta explicación de Engels, en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en la conocida frase “El primer antagonismo de clase aparecido en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre hombre y mujer en la monogamia, y la primera opresión de clase con la del sexo femenino por parte del masculino”, dio cuenta de la necesaria relación de las opresiones de clase y género. En este sentido, concuerda con la acumulación de experiencias que las clases empezaban a hacer en lucha por sus intereses en los albores del capitalismo, nuevo sistema de producción social y económico, porque el campesinado, pasaba la posta a la clase obrera, que comenzaba a incorporarse y nacer como clase. La burguesía que había cumplido un rol de progreso dejó de cumplirlo, y la expresión más dura fue que con el desarrollo de las fuerzas productivas, en que las mujeres y los niños se incorporaron como mano de obra precaria, teniendo que vender su fuerza de trabajo y someterse a las peores condiciones de vida.
La revolución francesa que había visto luchar a las mujeres codo a codo, desde las campesinas pobres, mujeres del pueblo hasta las señoras ilustradas, por el pan, la igualdad y la libertad, fueron separadas por las nuevas condiciones que impuso la realidad de la lucha de clases, que las separó en distintos lados de la barricada en la Comuna de París, cuando las mujeres y hombres de la clase obrera y el campesinado pobre, constituyen la primera experiencia de doble poder y gobierno obrero del mundo tras enfrentarse duramente al ejército de las potencias burguesas. Las mujeres de este acontecimiento fueron recordadas después como las petroleuses o incendiarias, mujeres tildadas de peligrosas que actuaron tomando las armas para enfrentarse a las del otro bando.
Desde estos acontecimientos, la unidad de las mujeres en la lucha por su emancipación, que había comenzado a constituirse como movimiento social y político, nunca más pudo estar planteada hasta el final. Desde aquí nunca más las mujeres pudieron defender hasta el final sus derechos y su emancipación sin distinguirse entre clases porque mientras unas luchaban por acceder a la propiedad privada y la educación, otras simplemente no accedieron a estos derechos y se vieron envueltas en condiciones de vida radicalmente distintas. No hablamos de que naciese una enemistad caprichosa entre las mujeres, sino del cambio concreto que significó para las mujeres ilustradas pasar a ser mujeres privilegiadas con derechos civiles, mientras las trabajadoras y las pobres tenían que cuestionar mucho más que un derecho político para plantear su emancipación, tenían que comenzar a enfrentar el capitalismo.
Los intereses de la clase obrera, opuestos a los de la burguesía, dividieron en concreto los intereses de las mujeres, aunque no dejara de existir la opresión cultural, material, económica que recae sobre las mujeres, ya de carácter milenaria. Pero esta opresión concretamente se transformó. Por lo tanto, si bien la opresión podía recorrer las diferentes clases sociales, la explotación dividía a las mujeres entre una y otra clase, haciendo diverger sus intereses.
El desarrollo, las crisis y las guerras del capitalismo durante el siglo XX, hicieron evidentes las diferencias y divisiones sociales de forma extrema. Los procesos más agudos, las revoluciones, echaron por tierra la estabilidad capitalista y pusieron realmente a prueba las estrategias de liberación de los oprimidos. Mientras la guerra dividió a las mujeres y al movimiento feminista, entre las oprimidas de una nación y las imperialistas de otra que la oprimió, las revoluciones, dividieron a las mujeres en clases sociales contrapuestas, dando cuenta estos acontecimientos agudamente de las contradicciones de la sociedad. La lucha por la liberación de las trabajadoras, las campesinas y pobres, junto a sus hermanos explotados y oprimidos, amenazaba poner fin al poder de la clase dominante y poner fin al poder tanto de mujeres como de hombres asentados en el poder capitalista. Muchas huelgas de mujeres, nos hacen recordar el carácter de clase de sus luchas, porque si bien el movimiento sufragista fue una lucha que convocó a todas las mujeres, las mujeres trabajadoras ya comenzaban a luchar por sus condiciones de vida en importante huelgas que nos recuerda el 8 de marzo. “acción organizada por mujeres obreras del siglo XIX como en el 8 de marzo de 1857, en Nueva York, las obreras de la fábrica textil pararon por la demanda contra las 12 horas de trabajo y los salarios miserables. En 1909, medio siglo más tarde, 140 jóvenes obreras murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban. En 1912, en la ciudad de Lawrence, en EEUU, la huelga conocida como "Pan y Rosas", culmina en un triunfo sindical tras la matanza de sus hijos por la policía. Una pancarta de las trabajadoras, se dice, llevaba la consigna "queremos el pan pero también queremos las rosas". La mismísima revolución rusa, unos años más tarde, en febrero, en que es el 8 de marzo, es comenzada por las movilizaciones de las mujeres trabajadoras en huelga. Estas experiencias nos plantean el carácter de la lucha de las mujeres, que cruzó el género y la clase.
Desdeñar hoy las experiencias de la historia es de una profunda ceguera. Hoy mientras una nueva crisis económica internacional en curso, golpea en todo el mundo con diferentes magnitudes, comienza nuevamente a poner en jaque la estabilidad capitalista y sacar a flote contradicciones importantes como es la supuesta naturalidad del capitalismo como sistema social, que los Estados democráticos hagan patente su carácter de clase, burgués, al poner grandes sumas en los bolsillos de los empresarios evitando sus quiebras. Y pone en discusión al neoliberalismo como modo de ordenamiento de la economía capitalista, lo que abre perspectivas para potenciar crisis políticas y sociales, y permea las conciencias de las masas con la experiencia concreta de sus efectos y consecuencias. Comienza a abrirse terreno una vez más para que quede demostrado que la clase dominante manda para sí y los que gobiernan sus intereses lo demuestran, al salvar la estabilidad y sus ganancias, que están en primer orden de prioridad y que las más golpeadas con la cesantía y la miseria dentro de la clase trabajadora y el pueblo pobre, volvemos a ser las mujeres.
Desde los 70` con una oleada de procesos revolucionarios en todo el mundo y la segunda ola del movimiento feminista, en que hombres y mujeres de la clase trabajadora y el pueblo pobre dieron todo de sí, no hemos tenido tras la derrota, más que 30 años de ofensiva neoliberal, con dictaduras en Latinoamérica y una ofensiva neoliberal contra la clase obrera, que dieron nuevos aires al capitalismo. En los 80 y 90, si bien las mujeres se organizaron en movimientos por los derechos humanos y contra la dictadura, la coptación como método de regeneración de los regimenes, fue multiplicada en todo el continente. En el movimiento feminista se produjo también la fragmentación del movimiento social y las corrientes que en los 70` fueron hegemónicas, sucumbieron junto a las organizaciones que le dieron sustento. En los 80` el desarrollo de las ONG, con la inversión del imperialismo y los organismos internacionales, fueron ocupando el terreno que se abrió, para apoyar a los Estados democráticos que comenzaban a gobernar. El feminismo se dividió entre las autónomas de las instituciones y las institucionalizadas, con viejas militantes y las surgidas estos años, que tuvieron que adaptarse a la nueva situación, tras la pérdida de hilos de continuidad con los 70`. Los encuentros de mujeres feministas las reencontraron, sobretodo el del 81`, que realizó discusiones sobre como se encontraba el movimiento feminista, acordando retomar la actividad pero sobre bases fragmentadas y múltiples estrategias. Toda la estrategia del movimiento feminista se vio sumergida en el posibilismo de la nueva situación y las expectativas que abría el desarrollo de la democracia. Cualquier planteamiento que desconociera las acciones de la democracia o pusiera en duda su legitimidad, parecía situado en un contexto del pasado ya enterrado y tristemente borrado. Las feministas autonomistas que habían continuado la lucha social, trataron de resistir pero muchas de ellas se adaptaron a una liberación creativa e individual en los marcos del capitalismo, apostando al cambio de conciencia y dejaron de luchar directamente contra el Estado y sus instituciones, por fuerza de la derrota y la adaptación. Muchos otros feminismos volvieron a revalorizar lo femenino y abandonar las teorías que cuestionaban el papel de la mujer en la sociedad, replantearse el feminismo y comenzar una fragmentación por la diferencia que se reivindicó para la lucha de cada cual y que se hizo excluyente. Hoy desde las teorías posmodernas se plantea que el género está en crisis.
Y aunque muchas discusiones continúan abiertas dentro del movimiento feminista y también viejos debates, la historia nos enseña a no olvidar las experiencias del pasado, no para mantenerlas como bellas imágenes de un pasado mejor, sin más, sino para mirar el presente y explicar sus huellas. Hoy nos encontramos con un movimiento de mujeres casi inexistente, pero las mujeres en ciertos países se han ido integrando a la lucha junto a otros movimientos sociales, en los procesos de transformación profunda ocurridos estos últimos años, como en Bolivia, Venezuela, Argentina, en que tras la caída de gobiernos neoliberales barridos por la acción de las masas, han asumido gobiernos progresistas que con un discurso antiimperialista y de humanización del capitalismo, han tomado las expectativas de la clase trabajadora y el pueblo pobre, entre ellos las mujeres, para poder sostener la estabilidad. Muchas promesas dio el gobierno de Chávez a las mujeres, pero aunque no se ha conquistado el derecho al aborto, algunas feministas autonomistas han proclamado el chavismo como su bandera de lucha y la estrategia gradual la vía de obtener cambios. La integración de campesinas y mujeres indígenas en Bolivia, no trajo cambios sustanciales en los niveles de vida de las mujeres trabajadoras y pobres, ni nada sustancial como avance sus derechos. Tabaré Vásquez, ha vetado la ley del derecho al aborto, dos veces votada y ganada en el parlamento, negando este derecho a miles de mujeres de Uruguay y demostrando con claridad los grandes límites de los gobiernos progresistas, también serviles al capitalismo y la democracia de los ricos que gobierna para sus intereses. En Chile, Bachelet que concentró las expectativas de muchas mujeres, oprimidos y excluidos, ha demostrado gobernar para los empresarios cuando otorga sumas importantes a los empresarios para salvar sus ganancias. Mientras la “píldora del día después” fue usurpada por la derecha y la iglesia, a las que la concertación se subordina, siguen muriendo mujeres por violencia machista y femicidio, siguen quedando mujeres enfermas por aborto clandestino, se sigue discriminando y reprimiendo a todo el que lucha. Bachelet demostró no defender nuestros intereses.
Los puestos de poder en cargos de la democracia para ricos o el imperialismo, conquistados por mujeres en todo el mundo, no sólo revelan que son mujeres que se contraponen a nuestros intereses por estar a favor de los intereses de los capitalistas. Sino que además, que estas mismas mujeres forman parte junto a otras, de una clase que defiende su poder a través de la mantención de las peores condiciones de vida para miles de trabajadores y trabajadoras en el mundo y mantiene sumidos en la pobreza, a 1300 millones de pobres de los que el 70% somos mujeres. Nada tienen en común Hillary Clinton, Condolezza Rice, Bachelet con las mujeres trabajadoras que ganan menos del sueldo mínimo, nada tienen en común las mujeres que son soldados de las tropas de EEUU, que asesinan y torturan a otras mujeres palestinas y árabes en Irak y Gaza. Las mujeres no somos todas iguales, y aunque todas vivamos descalificaciones diarias por ser mujeres, no hay intereses compartidos con las que se benefician de nuestra opresión y explotación, las que viven y mantienen su lugar con la usurpación de nuestro trabajo y la mantención de nuestra miseria.
Por eso decimos que mientras exista este sistema de opresión y explotación de miles de seres humanos para beneficio de un puñado de capitalistas, es necesario plantearse la lucha por la emancipación de nuestras cadenas, apostando por una estrategia que plantee la superación y el fin de este sistema irracional que es el capitalismo. Las mujeres trabajadoras, parte de la clase trabajadora que mueve esta sociedad, las mujeres pobres y estudiantes, que nos vemos perjudicadas y oprimidas por este sistema de forma brutal, no podemos sólo apostar a cambiar una u otra ley de los gobiernos de la democracia para ricos, tenemos que plantearnos nuestra emancipación total. Como en la historia del movimiento de mujeres y feminista, han existido muchas corrientes y estrategias de emancipación, pero muchas de ellas probadas también en acontecimientos importantes, es que no podemos ser ilusos en creer que ya no son efectivas porque pasaron de moda o porque alguien dijo que el capitalismo se había vuelto un sistema eterno e invencible. Todos los días el capitalismo demuestra sus miserias y el mismo reproduce las condiciones de su muerte, para las tareas que nos convocan, es necesario observar la realidad para saber que el patriarcado se ha adaptado al capitalismo de forma excepcional, porque el trabajo doméstico realizado por las mujeres milenariamente, hoy sigue siendo realizado por las mujeres, pero sobretodo por las trabajadoras y mujeres pobres con lo que el Estado y los patrones se ahorran entre un 35 y 55% del producto interno bruto de los países, mientras las que pueden pagarlo como servicio se liberan de él.
Por eso nuestra estrategia de emancipación debe apuntar a terminar con el capitalismo y cuestionarlo desde hoy desde las más mínimas situaciones defendiendo nuestros derechos, planteándonos como horizonte la lucha por la emancipación social a través de la revolución socialista para sentar las bases de nuestra liberación. Porque, ¿será acaso posible nuestra emancipación si no terminamos con este sistema capitalista que reproduce nuestra opresión y explota a miles de mujeres y hombres? Es posible que en los marcos de la democracia para ricos sea suficiente con la denuncia o la profundización de una democracia marcadamente a favor de la clase dominante? Es que acaso la opresión de las mujeres trabajadoras y pobres no tiene un rostro marcadamente capitalista y la alianza del patriarcado y el capitalismo se ha hecho indisoluble?
Todas estas preguntas las abrimos, porque es necesario un debate del movimiento de mujeres, feminista y de la izquierda, para pensar que estrategias son necesarias hoy cuando el capitalismo vuelve a presentar crisis y guerras, y procesos de lucha de clases que dejan claro que no será de forma pacífica nuestra emancipación. Dejamos hoy estas preguntas abiertas para la discusión con las feministas autónomas y anarquistas que también luchan por los derechos de las mujeres.
Nosotras creemos que toda lucha por una reforma parcial nos deja con miles de otras situaciones sin cuestionar y con una idea ilusoria de que gradualmente se puede transformar el capitalismo, cuando es necesaria la transformación radical de las relaciones sociales que nos someten a las mujeres y eso es tocando las bases que las sustentan. Hoy viejas estrategias se tiñen de nuevos conceptos e ideas que no hacen más que encerrar una profunda adaptación y confianza en la paz social y en los acuerdos entre las clases radicalmente opuestas. No es posible salirse de las relaciones sociales o cambiar nuestra situación sólo cambiando nuestras conciencias, porque un cambio de conciencia no cambia las relaciones sociales de conjunto que nos afectan, es necesario que de denunciar nos planteemos nuestra emancipación hasta el final. Por eso hemos dado paso a la conformación de una agrupación de mujeres que luche por los derechos de las mujeres trabajadoras, conformada por trabajadoras y estudiantes que vivimos las miserias a las que estamos condenadas. Desde Pan y Rosas – Teresa Flores, creemos que esta lucha debe plantearse desde el derecho al aborto y anticonceptivos libres, legales y gratuitos, y al mismo tiempo la eliminación del trabajo doméstico como tarea de mujeres, para avanzar a la socialización total de estas tareas que recaen sobre nosotras. Estas ideas que son parte de nuestro programa de esta agrupación que levantamos con una perspectiva anticapitalista, clasista y revolucionaria.
*Ponencia presentada en Escuela del Fel, Enero de 2009, en debate con Victoria Aldunate de memoria Feminista
María Rojas
_________________________________
A lo largo del siglo XIX y XX, el movimiento feminista pasó por diferentes etapas, corrientes y diversas agrupaciones en todo el mundo. Desde movimiento de mujeres, otros abiertamente feministas, algunos de obreras, de mujeres militantes, otros de sectores medios y altos, que revelan la diversidad de ideas y políticas de las mujeres en distintas épocas de la historia, su composición y el momento político.
El movimiento en sus dos grandes olas tuvo que dialogar con las principales corrientes políticas y estratégicas que planteaban la liberación de la humanidad y la transformación social. Desde la revolución francesa, el movimiento de mujeres tomó caminos crecientes hacia la conformación de movimiento político, tomando ideas radicalizadas del liberalismo, para plantear la lucha por la igualdad y el reconocimiento de la mujer como ciudadana; después pasó a construir sus teorías desde corrientes como el anarquismo, el socialismo utópico, el marxismo, que fueron desde perspectivas cuestionadotas del conjunto de la sociedad, cuestionando la naturalidad de la subordinación de las mujeres, el matrimonio, las desigualdades y pasando a explicar de fondo sus raíces, sobretodo éste último, el marxismo, al plantear una teoría para explicar los orígenes del sometimiento de las mujeres en la sociedad de clases, que lo planteó ligado a la existencia de la propiedad privada y la familia patriarcal.
Esta explicación de Engels, en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en la conocida frase “El primer antagonismo de clase aparecido en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre hombre y mujer en la monogamia, y la primera opresión de clase con la del sexo femenino por parte del masculino”, dio cuenta de la necesaria relación de las opresiones de clase y género. En este sentido, concuerda con la acumulación de experiencias que las clases empezaban a hacer en lucha por sus intereses en los albores del capitalismo, nuevo sistema de producción social y económico, porque el campesinado, pasaba la posta a la clase obrera, que comenzaba a incorporarse y nacer como clase. La burguesía que había cumplido un rol de progreso dejó de cumplirlo, y la expresión más dura fue que con el desarrollo de las fuerzas productivas, en que las mujeres y los niños se incorporaron como mano de obra precaria, teniendo que vender su fuerza de trabajo y someterse a las peores condiciones de vida.
La revolución francesa que había visto luchar a las mujeres codo a codo, desde las campesinas pobres, mujeres del pueblo hasta las señoras ilustradas, por el pan, la igualdad y la libertad, fueron separadas por las nuevas condiciones que impuso la realidad de la lucha de clases, que las separó en distintos lados de la barricada en la Comuna de París, cuando las mujeres y hombres de la clase obrera y el campesinado pobre, constituyen la primera experiencia de doble poder y gobierno obrero del mundo tras enfrentarse duramente al ejército de las potencias burguesas. Las mujeres de este acontecimiento fueron recordadas después como las petroleuses o incendiarias, mujeres tildadas de peligrosas que actuaron tomando las armas para enfrentarse a las del otro bando.
Desde estos acontecimientos, la unidad de las mujeres en la lucha por su emancipación, que había comenzado a constituirse como movimiento social y político, nunca más pudo estar planteada hasta el final. Desde aquí nunca más las mujeres pudieron defender hasta el final sus derechos y su emancipación sin distinguirse entre clases porque mientras unas luchaban por acceder a la propiedad privada y la educación, otras simplemente no accedieron a estos derechos y se vieron envueltas en condiciones de vida radicalmente distintas. No hablamos de que naciese una enemistad caprichosa entre las mujeres, sino del cambio concreto que significó para las mujeres ilustradas pasar a ser mujeres privilegiadas con derechos civiles, mientras las trabajadoras y las pobres tenían que cuestionar mucho más que un derecho político para plantear su emancipación, tenían que comenzar a enfrentar el capitalismo.
Los intereses de la clase obrera, opuestos a los de la burguesía, dividieron en concreto los intereses de las mujeres, aunque no dejara de existir la opresión cultural, material, económica que recae sobre las mujeres, ya de carácter milenaria. Pero esta opresión concretamente se transformó. Por lo tanto, si bien la opresión podía recorrer las diferentes clases sociales, la explotación dividía a las mujeres entre una y otra clase, haciendo diverger sus intereses.
El desarrollo, las crisis y las guerras del capitalismo durante el siglo XX, hicieron evidentes las diferencias y divisiones sociales de forma extrema. Los procesos más agudos, las revoluciones, echaron por tierra la estabilidad capitalista y pusieron realmente a prueba las estrategias de liberación de los oprimidos. Mientras la guerra dividió a las mujeres y al movimiento feminista, entre las oprimidas de una nación y las imperialistas de otra que la oprimió, las revoluciones, dividieron a las mujeres en clases sociales contrapuestas, dando cuenta estos acontecimientos agudamente de las contradicciones de la sociedad. La lucha por la liberación de las trabajadoras, las campesinas y pobres, junto a sus hermanos explotados y oprimidos, amenazaba poner fin al poder de la clase dominante y poner fin al poder tanto de mujeres como de hombres asentados en el poder capitalista. Muchas huelgas de mujeres, nos hacen recordar el carácter de clase de sus luchas, porque si bien el movimiento sufragista fue una lucha que convocó a todas las mujeres, las mujeres trabajadoras ya comenzaban a luchar por sus condiciones de vida en importante huelgas que nos recuerda el 8 de marzo. “acción organizada por mujeres obreras del siglo XIX como en el 8 de marzo de 1857, en Nueva York, las obreras de la fábrica textil pararon por la demanda contra las 12 horas de trabajo y los salarios miserables. En 1909, medio siglo más tarde, 140 jóvenes obreras murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban. En 1912, en la ciudad de Lawrence, en EEUU, la huelga conocida como "Pan y Rosas", culmina en un triunfo sindical tras la matanza de sus hijos por la policía. Una pancarta de las trabajadoras, se dice, llevaba la consigna "queremos el pan pero también queremos las rosas". La mismísima revolución rusa, unos años más tarde, en febrero, en que es el 8 de marzo, es comenzada por las movilizaciones de las mujeres trabajadoras en huelga. Estas experiencias nos plantean el carácter de la lucha de las mujeres, que cruzó el género y la clase.
Desdeñar hoy las experiencias de la historia es de una profunda ceguera. Hoy mientras una nueva crisis económica internacional en curso, golpea en todo el mundo con diferentes magnitudes, comienza nuevamente a poner en jaque la estabilidad capitalista y sacar a flote contradicciones importantes como es la supuesta naturalidad del capitalismo como sistema social, que los Estados democráticos hagan patente su carácter de clase, burgués, al poner grandes sumas en los bolsillos de los empresarios evitando sus quiebras. Y pone en discusión al neoliberalismo como modo de ordenamiento de la economía capitalista, lo que abre perspectivas para potenciar crisis políticas y sociales, y permea las conciencias de las masas con la experiencia concreta de sus efectos y consecuencias. Comienza a abrirse terreno una vez más para que quede demostrado que la clase dominante manda para sí y los que gobiernan sus intereses lo demuestran, al salvar la estabilidad y sus ganancias, que están en primer orden de prioridad y que las más golpeadas con la cesantía y la miseria dentro de la clase trabajadora y el pueblo pobre, volvemos a ser las mujeres.
Desde los 70` con una oleada de procesos revolucionarios en todo el mundo y la segunda ola del movimiento feminista, en que hombres y mujeres de la clase trabajadora y el pueblo pobre dieron todo de sí, no hemos tenido tras la derrota, más que 30 años de ofensiva neoliberal, con dictaduras en Latinoamérica y una ofensiva neoliberal contra la clase obrera, que dieron nuevos aires al capitalismo. En los 80 y 90, si bien las mujeres se organizaron en movimientos por los derechos humanos y contra la dictadura, la coptación como método de regeneración de los regimenes, fue multiplicada en todo el continente. En el movimiento feminista se produjo también la fragmentación del movimiento social y las corrientes que en los 70` fueron hegemónicas, sucumbieron junto a las organizaciones que le dieron sustento. En los 80` el desarrollo de las ONG, con la inversión del imperialismo y los organismos internacionales, fueron ocupando el terreno que se abrió, para apoyar a los Estados democráticos que comenzaban a gobernar. El feminismo se dividió entre las autónomas de las instituciones y las institucionalizadas, con viejas militantes y las surgidas estos años, que tuvieron que adaptarse a la nueva situación, tras la pérdida de hilos de continuidad con los 70`. Los encuentros de mujeres feministas las reencontraron, sobretodo el del 81`, que realizó discusiones sobre como se encontraba el movimiento feminista, acordando retomar la actividad pero sobre bases fragmentadas y múltiples estrategias. Toda la estrategia del movimiento feminista se vio sumergida en el posibilismo de la nueva situación y las expectativas que abría el desarrollo de la democracia. Cualquier planteamiento que desconociera las acciones de la democracia o pusiera en duda su legitimidad, parecía situado en un contexto del pasado ya enterrado y tristemente borrado. Las feministas autonomistas que habían continuado la lucha social, trataron de resistir pero muchas de ellas se adaptaron a una liberación creativa e individual en los marcos del capitalismo, apostando al cambio de conciencia y dejaron de luchar directamente contra el Estado y sus instituciones, por fuerza de la derrota y la adaptación. Muchos otros feminismos volvieron a revalorizar lo femenino y abandonar las teorías que cuestionaban el papel de la mujer en la sociedad, replantearse el feminismo y comenzar una fragmentación por la diferencia que se reivindicó para la lucha de cada cual y que se hizo excluyente. Hoy desde las teorías posmodernas se plantea que el género está en crisis.
Y aunque muchas discusiones continúan abiertas dentro del movimiento feminista y también viejos debates, la historia nos enseña a no olvidar las experiencias del pasado, no para mantenerlas como bellas imágenes de un pasado mejor, sin más, sino para mirar el presente y explicar sus huellas. Hoy nos encontramos con un movimiento de mujeres casi inexistente, pero las mujeres en ciertos países se han ido integrando a la lucha junto a otros movimientos sociales, en los procesos de transformación profunda ocurridos estos últimos años, como en Bolivia, Venezuela, Argentina, en que tras la caída de gobiernos neoliberales barridos por la acción de las masas, han asumido gobiernos progresistas que con un discurso antiimperialista y de humanización del capitalismo, han tomado las expectativas de la clase trabajadora y el pueblo pobre, entre ellos las mujeres, para poder sostener la estabilidad. Muchas promesas dio el gobierno de Chávez a las mujeres, pero aunque no se ha conquistado el derecho al aborto, algunas feministas autonomistas han proclamado el chavismo como su bandera de lucha y la estrategia gradual la vía de obtener cambios. La integración de campesinas y mujeres indígenas en Bolivia, no trajo cambios sustanciales en los niveles de vida de las mujeres trabajadoras y pobres, ni nada sustancial como avance sus derechos. Tabaré Vásquez, ha vetado la ley del derecho al aborto, dos veces votada y ganada en el parlamento, negando este derecho a miles de mujeres de Uruguay y demostrando con claridad los grandes límites de los gobiernos progresistas, también serviles al capitalismo y la democracia de los ricos que gobierna para sus intereses. En Chile, Bachelet que concentró las expectativas de muchas mujeres, oprimidos y excluidos, ha demostrado gobernar para los empresarios cuando otorga sumas importantes a los empresarios para salvar sus ganancias. Mientras la “píldora del día después” fue usurpada por la derecha y la iglesia, a las que la concertación se subordina, siguen muriendo mujeres por violencia machista y femicidio, siguen quedando mujeres enfermas por aborto clandestino, se sigue discriminando y reprimiendo a todo el que lucha. Bachelet demostró no defender nuestros intereses.
Los puestos de poder en cargos de la democracia para ricos o el imperialismo, conquistados por mujeres en todo el mundo, no sólo revelan que son mujeres que se contraponen a nuestros intereses por estar a favor de los intereses de los capitalistas. Sino que además, que estas mismas mujeres forman parte junto a otras, de una clase que defiende su poder a través de la mantención de las peores condiciones de vida para miles de trabajadores y trabajadoras en el mundo y mantiene sumidos en la pobreza, a 1300 millones de pobres de los que el 70% somos mujeres. Nada tienen en común Hillary Clinton, Condolezza Rice, Bachelet con las mujeres trabajadoras que ganan menos del sueldo mínimo, nada tienen en común las mujeres que son soldados de las tropas de EEUU, que asesinan y torturan a otras mujeres palestinas y árabes en Irak y Gaza. Las mujeres no somos todas iguales, y aunque todas vivamos descalificaciones diarias por ser mujeres, no hay intereses compartidos con las que se benefician de nuestra opresión y explotación, las que viven y mantienen su lugar con la usurpación de nuestro trabajo y la mantención de nuestra miseria.
Por eso decimos que mientras exista este sistema de opresión y explotación de miles de seres humanos para beneficio de un puñado de capitalistas, es necesario plantearse la lucha por la emancipación de nuestras cadenas, apostando por una estrategia que plantee la superación y el fin de este sistema irracional que es el capitalismo. Las mujeres trabajadoras, parte de la clase trabajadora que mueve esta sociedad, las mujeres pobres y estudiantes, que nos vemos perjudicadas y oprimidas por este sistema de forma brutal, no podemos sólo apostar a cambiar una u otra ley de los gobiernos de la democracia para ricos, tenemos que plantearnos nuestra emancipación total. Como en la historia del movimiento de mujeres y feminista, han existido muchas corrientes y estrategias de emancipación, pero muchas de ellas probadas también en acontecimientos importantes, es que no podemos ser ilusos en creer que ya no son efectivas porque pasaron de moda o porque alguien dijo que el capitalismo se había vuelto un sistema eterno e invencible. Todos los días el capitalismo demuestra sus miserias y el mismo reproduce las condiciones de su muerte, para las tareas que nos convocan, es necesario observar la realidad para saber que el patriarcado se ha adaptado al capitalismo de forma excepcional, porque el trabajo doméstico realizado por las mujeres milenariamente, hoy sigue siendo realizado por las mujeres, pero sobretodo por las trabajadoras y mujeres pobres con lo que el Estado y los patrones se ahorran entre un 35 y 55% del producto interno bruto de los países, mientras las que pueden pagarlo como servicio se liberan de él.
Por eso nuestra estrategia de emancipación debe apuntar a terminar con el capitalismo y cuestionarlo desde hoy desde las más mínimas situaciones defendiendo nuestros derechos, planteándonos como horizonte la lucha por la emancipación social a través de la revolución socialista para sentar las bases de nuestra liberación. Porque, ¿será acaso posible nuestra emancipación si no terminamos con este sistema capitalista que reproduce nuestra opresión y explota a miles de mujeres y hombres? Es posible que en los marcos de la democracia para ricos sea suficiente con la denuncia o la profundización de una democracia marcadamente a favor de la clase dominante? Es que acaso la opresión de las mujeres trabajadoras y pobres no tiene un rostro marcadamente capitalista y la alianza del patriarcado y el capitalismo se ha hecho indisoluble?
Todas estas preguntas las abrimos, porque es necesario un debate del movimiento de mujeres, feminista y de la izquierda, para pensar que estrategias son necesarias hoy cuando el capitalismo vuelve a presentar crisis y guerras, y procesos de lucha de clases que dejan claro que no será de forma pacífica nuestra emancipación. Dejamos hoy estas preguntas abiertas para la discusión con las feministas autónomas y anarquistas que también luchan por los derechos de las mujeres.
Nosotras creemos que toda lucha por una reforma parcial nos deja con miles de otras situaciones sin cuestionar y con una idea ilusoria de que gradualmente se puede transformar el capitalismo, cuando es necesaria la transformación radical de las relaciones sociales que nos someten a las mujeres y eso es tocando las bases que las sustentan. Hoy viejas estrategias se tiñen de nuevos conceptos e ideas que no hacen más que encerrar una profunda adaptación y confianza en la paz social y en los acuerdos entre las clases radicalmente opuestas. No es posible salirse de las relaciones sociales o cambiar nuestra situación sólo cambiando nuestras conciencias, porque un cambio de conciencia no cambia las relaciones sociales de conjunto que nos afectan, es necesario que de denunciar nos planteemos nuestra emancipación hasta el final. Por eso hemos dado paso a la conformación de una agrupación de mujeres que luche por los derechos de las mujeres trabajadoras, conformada por trabajadoras y estudiantes que vivimos las miserias a las que estamos condenadas. Desde Pan y Rosas – Teresa Flores, creemos que esta lucha debe plantearse desde el derecho al aborto y anticonceptivos libres, legales y gratuitos, y al mismo tiempo la eliminación del trabajo doméstico como tarea de mujeres, para avanzar a la socialización total de estas tareas que recaen sobre nosotras. Estas ideas que son parte de nuestro programa de esta agrupación que levantamos con una perspectiva anticapitalista, clasista y revolucionaria.
*Ponencia presentada en Escuela del Fel, Enero de 2009, en debate con Victoria Aldunate de memoria Feminista
Ver en
Actualidad y Noticias,
Foros,
Teoría Marxista
Suscribirse a:
Entradas (Atom)