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Louise Michel, vida de una revolucionaria

Por Natalia Cruces

“Cuidado con las mujeres cuando se sienten asqueadas de todo lo que las rodea y se sublevan contra el viejo mundo. Ese día nacerá el nuevo mundo” (Louise Michel, Memorias)

La vida de Louise Michel, se liga a la consolidación de la clase obrera como sujeto social y político de la revolución. Nace en 1830. Su madre era sirvienta. Louise estudia para ser maestra. Ya en 1869 la encontramos afiliada a una sociedad democrática, que tenía como fin la ayuda a los trabajadores y las trabajadoras. Louise se desempeña como secretaria de la sociedad.

Llena de convicciones radicales, anticlericales y feministas, Louise denuncia las condiciones de explotación y opresión de la clase obrera: el gobierno imperial primero, y los gobiernos republicanos burgueses después; que sólo explotan a los trabajadores para garantizar las ganancias empresariales. Con respecto a la situación de la mujer, denuncia que ni siquiera era una “ciudadana”, en esta república burguesa que pretendía entregar supuestos derechos universales a todos, pero que en realidad, sólo busca ocultar bajo el velo de la ciudadanía y el discurso de la igualdad, la diferencia de las relaciones humanas del capitalismo, la búsqueda de beneficios de unos, sobre el trabajo de otros. El código napoleónico, además, excluía de cualquier tipo de derecho a las mujeres.

Expulsada de un colegio por enseñar a los niños canciones revolucionarias y denunciar el gobierno imperial de Napoleón III, se dirige a París, donde se contacta con los círculos comunistas y la asociación internacional.

La comuna de París, proclamada en marzo de 1871, tiene en Louise una de sus principales animadoras. Durante dos meses, los trabajadores y el pueblo de París van a organizar la comuna. El Club de la Revolución y las milicias contarán entre sus filas a esta luchadora. Entre otras medidas, la Comuna proclama el derecho de los trabajadores a controlar las empresas abandonadas por sus dueños, termina con el trabajo nocturno, forma una Guardia Nacional integrada por todos los que pudieran portar armas, separa la Iglesia del Estado y expropia los bienes de la iglesia. Propone la educación gratuita. La comuna es el antecedente del primer órgano de poder de los trabajadores.

Ante el ataque de los ejércitos imperiales y reaccionarios, y ante el ataque del capital, Louise organizará los batallones femeninos. Como luchadora incansable, está en la primera fila del combate.

Arrestada después de la derrota, se enfrenta al juicio en su contra y pide para sí la muerte. Ya que si sale viva, no va a descansar en su lucha por sublevar al pueblo contra sus enemigos de clase. Sus palabras en ese momento, demuestran esa convicción: "No me quiero defender. Pertenezco por entero a la revolución social. Declaro aceptar la responsabilidad de mis actos (...) Ya que, según parece, todo corazón que lucha por la libertad sólo tiene derecho a un poco de plomo, exijo mi parte. Si me dejáis vivir, no cesaré de clamar venganza y de denunciar, en venganza de mis hermanos, a los asesinos de esta Comisión". Luego, es apresada y deportada a una de las colonias francesas, donde colabora en la lucha por la independencia, y desde donde apoyará también, la lucha de los argelinos contra la Francia opresora.

A su salida de prisión, prosigue su lucha por la emancipación de la humanidad, siendo encarcelada, perseguida o deportada en varias otras ocaciones.

Hasta su muerte, se dedica a dictar conferencias, escribir artículos y difundir los ideales de la revolución. Fallece el 9 de enero de 1905. Por toda la ciudad aparecen carteles: “Pueblo de París, Louise Michel ha muerto”. Más de cien mil personas acompañan el cortejo. Ese mismo día, a miles de kilómetros, en Rusia, la represión zarista, conocida como el “Domingo Sangriento”, asesina a cientos de obreros. Trotsky y Lenin hablarán de la revolución de 1905, en Rusia, como el preludio de Octubre de 1917, cuando se conquiste el primer Estado obrero del mundo.

Louise Michel planteará la necesidad de terminar con la opresión hacia las mujeres, uniendo para ello su lucha junto a los trabajadores para terminar con la explotación. Así, durante la Comuna, Louise plantea: “No más explotadores. No más jefes… el pueblo se ha de gobernar por sí mismo”. Pero también por las mujeres, dice: “queremos ser libres”. Su llamado es a constituir milicias femeninas y clubes femeninos que se unan a la revolución, que defiendan la Comuna; pero también, que luchen incansablemente por los derechos de las mujeres.

Bibliografía:

  • Louise Michel, Vidas rebeldes, Nic Maclellan editora, Ed. Ocean Sur, cuba, 2006
  • Luchadoras, Historia de mujeres que hicieron historia, Andrea D´Atri ed., Ediciones IPS, Argentina, 2006
  • Pan y Rosas, Andrea D´Atri, Ediciones Armas de la Crítica, Argentina, 2004

Educación y Género

En esta nota iniciaremos un breve acercamiento para dar inicio a una discusión de Educación y Género desde una perspectiva de clase en el marco de una sociedad capitalista.

La Educación tradicionalmente adopta la misión de adaptar a las nuevas generaciones a las relaciones vigentes en la sociedad, la Educación Pública y su consecuente relación con el Estado burgués, nos da como resultado, una institución de la que se sirven las clases dominantes a través de sus múltiples mecanismos de precarización, las trabas del sistema, filtros de clase en instrumentos como la Psu, por ejemplo. Y a su vez en sus mecanismos de funcionamiento interno. En esta nota, nos centraremos en lo que las Ciencias de la Educación ha designado Currículo oculto, es decir, además del currículo formal que lo constituirían, por ejemplo, los planes de estudio y, por otra parte, el currículo oculto constituiría el plano ideológico que le dio forma a ese plan de estudios, sumado a una determinada intencionalidad dada por el establecimiento y en último lugar, la del profesor.

El interés en centrarnos en este aspecto, no quiere explicar, como otras corrientes que desde el proceso educativo surgen las formas de dominación, sino que son un espacio más, donde la burguesía logra asentarse. La opresión de género, por ejemplo, que es el tema en el que nos volcaremos específicamente tiene como objetivo rastrear la evidencia real de la opresión de género en la educación.

Si consideramos que el currículo oculto de genero es todo lo que existe detrás y en paralelo al proceso pedagógico, que es proveedor de enseñanzas encubiertas, latentes, no explícitas, que no está contemplado en los planes de estudios ni en la normativa importante del sistema institucional; por el contrario, deriva de ciertas prácticas institucionales que sin embargo, pueden ser tal vez más efectivas para la reproducción de conductas y actitudes, evidenciamos que estas instituciones detrás de este currículo son el Estado, un estado burgués ,es decir un estado administrado y al servicio de los empresarios, sus políticos, intelectuales y representantes, un Estado que perpetua la opresión de género y la explotación de clase.

Para ejemplificar lo anterior, podemos observar la educación inicial donde los infantes son bombardeados por información contaminada con patrones de conductas y roles sociales, por ejemplo los aparentemente tiernos cuentos infantiles nos van encaminando las expectativas y las exigencias de la realización de las metas que impone el ideario burgués (matrimonio, estabilidad familiar, etc.) en otras palabras, nos delimitaron la idea de como debía ser el comportamiento, la apariencia y el sentir de la mujer ideal, y del hombre ideal. Ejemplos de éstos roles a seguir son los cuentos de La Cenicienta, La Bella Durmiente, Blancanieves, etc.; que instauran en el inconsciente de los niñas la idea de que deben ser hermosas, abnegadas, virtuosas, comedidas y pacientes a la espera del príncipe azul que las liberará de la cotidianeidad; en tanto a los niños se les demarca el camino que debe seguir el príncipe, el héroe, que conquista tierras lejanas, que es temerario, exitoso, proveedor que obtendrá grandes riquezas y su recompensa mayor será la doncella pasiva que llevará al altar.

Es también en esta parte de la educación que podemos afirmar que parte del futuro vocacional y profesional se estructuran en forma diferente para los niños y para las niñas, ya que los juegos infantiles instituyen la internalización de los roles, es así como la niña integra el rol materno, a través del cuidado de su muñeca. En los niños, la situación no es distinta, en el sentido que son establecidos a través de la educación los roles de ambos géneros, sin embargo el genero femenino que encarna la mujer es subordinado al genero masculino, a los niños se les fomenta a jugar con pelotas, con autos, a construir; para desarrollar en ellos la audacia, la aventura, la capacidad para correr riesgos y la libertad que esto implica, Por otro lado, a las niñas se les fomenta a ser afectivas, sentimentales, emocionales, etc.; y a los niños se les enseña a ser agresivos, bruscos e independientes y a ambos se les instruye a repudiar los juegos del otro que podrían dar pie a otras interpretaciones.

Lo central no es una lucha de sexo contra sexo, en el sentido de roles establecidos socialmente sino que los roles que establecen el patriarcado y que han sido mantenidos milenariamente son serviles a esta sociedad de explotación capitalista, es decir, lo central es que se subordina una clase a otra, siendo la mujer pobre y trabajadora doblemente oprimida.

Ante este diagnóstico, nos queda la duda, ¿cómo enfrentar las reproducciones de los patrones de conducta machista? Desde el feminismo marxista, planteamos que la opresión de género es totalmente funcional al capitalismo y la sociedad de clases –por ejemplo para tener mano de obra barata, realizar las labores domésticas, etc.-, por lo tanto, sin abolición del capitalismo no habrá liberación para la mujer.

Ante el hecho particular de la reproducción de valores en los establecimientos, sostenemos que en tanto en la educación persista el autoritarismo y poca democratización de ésta, y se trate de una educación que tiene un claro contenido de clase, se seguirán reproduciendo también estos patrones. Por lo tanto, es necesrio una lucha consecuente contra este sistema educativo, como parte de una lucha más general contra el conjunto de la democracia para ricos y el sistema capitalista, para así poder avanzar en perspectiva de una nueva política de género. Es necesario también denunciar y luchar contra el sistema de enseñanza actual, denunciando su carácter de clase y sexista, al servicio del mantenimiento de la sociedad de clases.

La brecha salarial, el debate de la desigualdad.

Por María Rojas y Gabriela Mendoza.

La brecha salarial, es uno de los temas que afecta a la mujer con respecto al trabajo. Sin embargo ahora, ha venido preocupando a la Concertación y la derecha, en mayor medida que hace algunos años, pero que ahora cobra mayor importancia de discusión. ¿Por qué esta preocupación? Porque si la clase trabajadora comienza a ser importante por sus problemas, generando una discusión nacional, la situación de la mujer trabajadora también empieza a tener cabida dentro de esta emergencia de "cuestión obrera". Es decir, que los problemas de la clase trabajadora como su situación, comienzan a ser debate nacional, dentro de los cuales, los de la mujer trabajadora, tienen importancia no sólo por ser mujeres y vivir la discriminación y opresión, sino que además, comienza a crecer el grupo de mujeres que pertenecen a la clase trabajadora. Por lo tanto, deben estar pendientes de estos temas, porque viven una peor situación al interior de la clase trabajadora.

La Concertación, se ha venido presentando como falsos amigos del pueblo, haciendo todo tipo de promesas para lograr que saliera electa Bachelet, ya que les venía costando gobernar por el desgaste de los partidos patronales y el neoliberalismo en chile (lento y controlado), la bonanza económica que despierta luchas de presión, etc. Por lo tanto, tuvo que prometer un gobierno para los sectores sociales postergados, ofreciendo mayores gastos sociales, que les permitiera sentar bases para poder gobernar, dentro de los que se contemplan las mujeres.

Sin embargo, por la importancia que vienen tomando los problemas de la clase trabajadora y el pueblo pobre, debido a lo que llamamos además, una incipiente recomposición de sus organismos y luchas, la Concertación debe plantearse ponerse a la cabeza, conteniendo toda posibilidad de que se abra un cuestionamiento o que el pueblo pobre y trabajador, tome las demandas en sus manos. En este sentido, el problema de la brecha salarial comienza a preocuparles, eliminarlo sería un logro. ¿pero que hay detrás de esto? ¿lo llevarán hasta el final?

El neoliberalismo (etapa actual del capitalismo) modelo económico heredado de la dictadura y mantenido por la Concertación, ha llevado en extremo a sobreexplotar a los trabajadores y trabajadoras, reduciendo el salario, aumentando la explotación mediante la flexibilización laboral, privatizando los servicios básicos, etc. En el caso de las mujeres, las ha relegado a un lugar doblemente oprimido, es decir, que ahora deben cargar con la doble jornada laboral. Lo que pone barreras para que las mujeres se incorporen al mercado laboral. Si bien el neoliberalismo permite la incorporación de las masas de mujeres al mercado laboral, a la vez, reproduce las mismas situaciones de subordinación del hogar en el trabajo. Pero ahora lo pretende hacer además, bajo las condiciones de la flexibilización laboral. Esto pone a la mujer bajo condiciones de degradación, porque se le hace más difícil la vida a pesar de conseguir la independencia económica. Esta situación caracteriza la situación laboral de la mayoría de las mujeres trabajadoras, que conduce a muchas incluso, a condiciones de extrema pobreza: la feminización de la pobreza.

La Concertación ha elaborado planes en conjunto con la CPC y el Sernam, llegando a acuerdos de eliminar la brecha salarial y las discriminaciones de género, mediante la implementación de las Buenas Prácticas Laborales. ¿Pero puede la Concertación y la derecha dar solución hasta el final, si son ellos mismos los que han mantenido este sistema neoliberal? Claramente no hasta el final, porque la Concertación ha mantenido la obra impuesta por la dictadura de Pinochet que se ha encargado de profundizar, la derecha defiende en esencia lo que ellos mismos impusieron. Han venido cimentando el "Chile Precario", que ha permitido aplicar la flexibilización laboral y una serie de planes que pretenden facilitar acrecentar las ganancias patronales y el crecimiento económico a costa de la superexplotación de la clase trabajadora. Dentro de estos planes, la incorporación de la mujer trabajadora es clave. Es lo que les permite incorporar mano de obra barata, al sustentar las discriminaciones a las mujeres, por el hecho de ser mujeres. Pero si ahora pretenden igualar el salario entre hombres y mujeres, lo que es bueno, se esconde algo detrás de todo esto.

Si por una parte la mujer trabajadora es mano de obra más cara que el hombre, debido al costo de posnatal que debe pagar la empresa, por un embarazo, las salas cunas, etc., esto lo solucionaban con la discriminación, que permite pagar menos salario por igual trabajo a las mujeres. Pero ahora, pretenden incorporar a la mujer trabajadora masivamente al mercado laboral. Según el Foro Económico Mundial, " La lógica es que un país es más eficiente en la utilización de sus recursos humanos si no hay disparidad de género. Si la hay, no hay aprovechamiento del recurso humano y pierde competitividad a nivel mundial." (La Nación). Entonces, para obtener más competitividad, deben incorporar más mujeres al mercado laboral, para lo cual toman medidas, como por ejemplo prometer mejores salarios, pero bajo las condiciones del trabajo flexible y los sueldos de hambre, buscando que sea compatible con la función social de la mujer como productora del trabajo doméstico, sin poder desligarse de esto.

El ministerio del trabajo y previsión social, ha impulsado el proyecto de ley que incorpora al código del trabajo: "el principio de igual remuneración entre hombres y mujeres por trabajo de igual valor". El proyecto consta en que todas aquellas empresas de más de 5 trabajadores, deban mantener un registro escrito que consigne los cargos, el número de personas que los desempeñan y los nombres de quienes los ejercen. A este proyecto, se le dará prioridad, según Eduardo Díaz, presidente de la Comisión de Familia de la Cámara de Diputado, el cual, anunció que "en nuestro país por cada mil pesos que gana un hombre, una mujer percibe solo 689 pesos, una situación que no resiste mas". Esto, lo sabemos desde hace mucho tiempo. Que las mujeres ganemos 30% menos que los hombres en salarios no es nada nuevo, pues sucede así con otras condiciones laborales que reproducen la discriminación de género. Pero debe ser la mujer trabajadora, la que por medio de sus luchas, consiga eliminar no sólo la brecha salarial, apoyándose en sus hermanos de clase, sino que mejorar la totalidad de sus condiciones laborales y de vida, sometida a la discriminación de género t a la explotación patronal.

La Concertación habla de que siempre han implementado políticas destinadas a facilitar la participación femenina en el mercado laboral. Esto puede ser posible, pero a favor de las ganancias de los patrones. Solari habló de que "desde el año 2001 está vigente en el Código del Trabajo la existencia de jornadas parciales y también se permite el tele-trabajo que es el trabajo desde los domicilios". Pero, las mujeres son hoy el 40% de las jefas de hogar. Tienen que por tanto ser el sustento económico de sus familias, pero ello se dificulta al tener a su cargo también las tareas domésticas y por si fuera poco, cobrar menos por el mismo trabajo. Estas precarias condiciones y de riesgo, la obligan a tener que trabajar en jornadas medias, por horas, en los sectores más precarios y a veces hasta sin contrato. Sin embargo, la solución que la Concertación y la derecha dan, es mantener esta situación, a la vez que implementan pésimos trabajos para las mujeres, que necesitan trabajos estables, seguros, remunerados -al menos- según la canasta familiar básica. Pero no puede ser de otro modo, están defendiendo los intereses del empresariado, y "este" lugar de la mujer, es el que les favorece a sus ganancias.

Es una tendencia creciente el empobrecimiento de las mujeres a nivel mundial actualmente, lo que lleva claramente a pensar que el neoliberalismo –como toda forma de capitalismo -, no permite la liberación de la mujer con la independencia económica de la situación subordinada a la que está sometida como se piensa. Esto se comprueba simplemente mirando los datos. En los países desarrollados, la brecha salarial también existe, contrariamente de lo que se cree. Por lo que la eliminación de la brecha salarial, no parece ser una promesa que pueda ser cumplida de mano de la Concertación y la derecha si ni en los países desarrollados esto es así. En Europa, es de un 27% de promedio (Blogs La Segunda). Podemos decir que la situación de las mujeres ha empeorado. Pues, Chile por ejemplo, se ubica número 90, de 115, en la categoría de participación económica y oportunidades (ranking de brechas de género del Foro Económico Mundial). Pero esto no puede hacer pensar a las mujeres que no deben trabajar, pues es un avance importante que el índice de fuerza laboral femenina sea de un 38% (el más alto de la historia en chile), pues deben luchar por mejorar su situación desde su lugar como trabajadora, tomando las demandas en sus manos. Ahora que con el alza de los precios, se le hace más difícil a las mujeres enfrentar su situación de vida, pues sube el pan, la leche, las frutas y verduras, etc., mientras que los patrones vienen teniendo altas ganancias en estos últimos años; baja aún más el poder adquisitivo de las mujeres y la clase trabajadora en general. En muchos casos ni siquiera perciben el sueldo mínimo de $135.000, con lo que a duras penas se vive. Por lo que de nada servirá que la Concertación pretenda subir el sueldo mínimo a $144.000, pues si sigue el alza de precios, no significa ningún cambio, de hecho es una burla. La impunidad de los patrones queda demostrada. La clase trabajadora no puede seguir confiando en la Concertación y la derecha, que se hacen pasar por amigos del pueblo. Por ello, es necesario impulsar una campaña por un salario mínimo de acuerdo a la canasta familiar "movible", que permita al menos cubrir las necesidades básicas. Para ello, es necesario construir un partido de trabajadores y trabajadoras revolucionario, que se plantee esta lucha hasta el final, sin confiar en los partidos patronales que se hacen pasar por amigos del pueblo, cuando cuidan los intereses de los patrones.

La lucha de las mujeres por nuestros derechos y la actualidad del feminismo.

Basta de la opresión y explotación de la sociedad capitalista: Por un feminismo marxista.

El feminismo hoy parece encontrarse como discusión en la academia, en grupos de mujeres que pelean en movimientos autónomos y otras, con los gobiernos, creen encontrar la posibilidad de reformas para solucionar los problemas de las mujeres. Pero dónde quedó el feminismo de los 70?. Fe derrotado por la dictadura, siendo cooptado por los gobiernos neoliberales. El feminismo de hoy, de carácter autonomista, no tiene una política clara, actuando sin un claro rumbo. Tenemos una mujer presidenta en nuestro país, algo que es mirado desde el mundo, como un ejemplo. Pero Bachelet acaso ¿Representa a las mujeres? Decimos que no. Ni siquiera a unas pocas. A la mujer no. Porque Bachelet es una mujer de un partido político patronal, que defiende los intereses de los empresarios y si destina recursos para reformas sociales, lo hace para poder gobernar, no porque le interesa hacer lago por los pobres, desposeídos y los oprimidos como las mujeres. Bachelet representa a las mujeres y hombres empresarios, pero no vela por los intereses e la mujer como sexo oprimido, por la mejora de sus condiciones. Es un rol de hacerse la amiga del pueblo, el que ella cumple. Hay grupos feministas que por la vía de las instituciones, creen poder conseguir algo a su favor, pero el Parlamento está lleno de políticos patronales, que nada votarán a nuestro favor.

Por otra parte, los grupos autonomistas, que no dan lucha política al gobierno, se olvidan que no son las únicas que luchan por mejores situaciones, no son las únicas que son explotadas y oprimidas. Y su estrategia, en vez e disputar el poder, se subordina por la vía de el paralelismo, confiando a la larga, en que las reformas saldrán de iniciativa del gobierno. Por otra parte, las mujeres solas, que somos un género oprimido interclasista, es decir, somos todas oprimidas, pero no todas explotadas ni pobres, no podemos cambiar solas este sistema. Un claro ejemplo lo vemos en lo que sucede con el aborto, que siendo ilegal, sucede en número de 160.000 al año en Chile, que deja a mujeres pobres y trabajadoras con complicaciones y condenadas a la insalubridad por no poder pagar lo que otras consiguen en clínicas privadas, sin ser siquiera cuestionadas. Entonces, a pesar de que ninguna es dueña de su propio cuerpo, la ley no recae sobre las mujeres ricas y acomodadas, mientras otras van presas por esta razón.

Las mujeres pobres y trabajadoras viven día a día los pesares del trabajo doméstico, la explotación en la empresa y por si fuera poco, la discriminación de recibir un salario de un 30% menos, por el mismo trabajo que realice un hombre. Las mujeres pobres y trabajadoras viven las consecuencias angustiantes, terribles, de las complicaciones por un aborto que tienen que hacerse porque no hay opción. Todas sufrimos la violencia que se ejerce sobre nosotras, de distinto tipo, nos muestran como objetos, nos discriminan, nos pagan menos, no somos dueñas de nuestros propios cuerpos y tenemos que seguir el patrón de vida. Incluso muchas mujeres son golpeadas y hasta muertas. ¿Pero porqué se permite esto? ¿Qué permite que esto suceda?

Un sistema basado en la explotación de la mayoría por la minoría capitalista lo legitima. Así mismo, se legitima que peleemos contra este sistema que perpetúa nuestra opresión y subordinación, sólo por ser mujeres. Nuestro trabajo y rol en la sociedad es servil al sistema que sustentan los empresarios y ricos. No podemos elegir si tener un hijo o no, porque no nos pertenece nuestro cuerpo, sino que otros, la iglesia, los ricos, las autoridades, eligen por nosotras.

¿Por tanto, se puede acabar con nuestra opresión como mujeres, como género oprimido en este sistema económico?

No, porque el capitalismo ordena la sociedad de tal modo que somete a unos a explotarse para vivir, a no ser dueños de los medios de producción. Mientras las mujeres somos el género que debe hacer el trabajo social gratuito, que debe ser la base de la familia, base e la sociedad. Mientras otros poseen los medios de producción y acumulan y acrecientan sus riquezas, pagan por el servicio doméstico incluso. Pero la clase patronal también tiene mujeres, aunque sean oprimidas, como Bachelet, defienden y se benefician de este sistema. Las mujeres somos todas oprimidas por ser mujeres. Pero la clase nos divide a la hora de sufrir la explotación y la precariedad de la vida.

No será con sólo conciencia que logremos acabar con la opresión de género. No será sólo con reformas que alivien en algo nuestras vidas. Sino, que debemos luchar por reformas y cambios que obtengamos de nuestra propia organización y lucha. Tampoco podemos cambiar solas este sistema, porque se basa en la explotación de la clase que puede cambiarlo, la clase trabajadora, que en alianza con los oprimidos, puede, por su lugar estratégico en la sociedad y en la economía, acabar con el estado burgués democrático, para establecer un estado socialista democrático, sin explotación ni opresión de ningún tipo. Este mismo sistema legitima una lucha así, por acabar con las condiciones a las que somos sometidas los pobres, los trabajadores, los oprimidos, las mujeres.

Este es el feminismo marxista militante que levantamos desde Género y Clase (Clase contra Clase) y las feministas marxistas independientes, un feminismo que se disponga a acabar con las condiciones de opresión de la mujer hasta el final y con las condiciones de explotación de la sociedad capitalista.

Género y Clase, de Clase contra Clase y feministas marxistas independientes

¡Basta de la opresión y explotación de la sociedad capitalista:

Por un feminismo marxista!

Editorial Boletín Nº4: La situación de la mujer sigue igual. Las mujeres trabajadoras deben comenzar a luchar por sus derechos.


La violencia contra la mujer sigue siendo un problema cotidiano en nuestra sociedad. Este año, ya van 32 casos de femicidio, donde mujeres son asesinadas por sus esposos o parejas, en una violencia que tiene como causa sólo el
hecho de ser mujer, es decir, pensar que la mujer es un objeto, una pertenencia al varón, un "ser inferior". En la mayoría de los casos, la violencia se ejercía desde mucho antes. Y los casos de violencia física o maltrato psicológico, son mucho más extendidas. Hace apenas unas semanas atrás, Patricia Aramburu fue quemada con agua hirviendo por su esposo, podría quedar ciega de un ojo, y con secuelas para toda la vida, además de las cicatrices. Este es uno más en los miles de casos que se producen todos los años.

Esta violencia está legitimada por un sistema que se basa en relaciones de explotación y opresión. Explotación, en tanto existe una clase que posee la riqueza a costa de explotar a otra clase, los trabajadores, que son quienes producen y hacen funcionar las palancas de la sociedad. Explotación que se ejerce mediante la violencia y la coerción: en el trabajo, con ritmos de trabajo agotadores, con salarios de hambre y miseria, con la precarización laboral y el miedo a perder el empleo, con la persecución a los que quieren organizarse para luchar, con la represión a las luchas, que han llegado al extremo de cobrar la vida del trabajador Rodrigo Cisternas, en la huelga protagonizada por los trabajadores forestales hace pocas semanas atrás.

Pero este sistema también se basa en relaciones de opresión, de discriminación sobre otros, como las mujeres, o las etnias. Así, las desigualdades de género son parte intrínseca del sistema actual capitalista: las mujeres, por ejemplo, son utilizadas como mano de obra barata, en los trabajos peor pagos, como el trabajo de temporada, o cobrando salarios 30 o 40% menos que los hombres por el mismo salario. Realizando además la doble labor de trabajadora y dueña de casa, permitiendo que el patrón y el Estado se ahorren millones de pesos de esta manera, cumpliendo verdaderas dobles jornadas laborales no remuneradas.

Pero las desigualdades de género son profundas. Y tienen que ver por ejemplo, con pensar que la mujer tiene que ocupar un lugar subordinado en la sociedad, con que es menos por sólo ser mujer, con que es un objeto, un cuerpo. Es por eso, que por ejemplo, la violencia contra la mujer sea tan común y que incluso se considere una falta menor en el código penal. Un estudio sobre la violencia, muestra que respuestas comunes son: "Le pegué, pero no fue para tanto", ó "Tenía razones para pegarle" son discursos que intentan justificar lo injustificable. Y que responden a lo que se reproduce en la familia, la escuela, la iglesia, como estereotipos de género de lo que debe ser la mujer.

El gobierno de Bachelet intentó presentarse como el gobierno a favor de las mujeres y los sectores sociales menos favorecidos. Como ha demostrado hasta ahora, sus políticas sirven para mantener y garantizar los negocios de los grandes empresarios, y los discursos de protección social o igualdad, en realidad intentan legitimar a la concertación en su rol de falsos amigos del pueblo.

En el caso de la mujer, a los discursos de paridad de género e igualdad, contrastamos que la realidad sigue siendo que las mujeres viven cotidianamente siendo subordinadas y explotadas. No existe derecho al aborto. Conseguir una pastilla del día después es casi imposible. La brecha salarial entre hombres y mujeres se mantiene, y a lo sumo se intenta igualar los salarios manteniendo los sueldos mínimos de hambre, que ni siquiera alcanzan a cubrir la mitad de una canasta familiar o incorporando a la mujer al mercado laboral en condiciones de precarización y trabajo flexible. El sueldo no alcanza para cubrir las necesidades básicas y a las mujeres se les paga menos, siendo el 40%, las jefas de hogar. La justicia sigue considerando la violencia contra la mujer como faltas menores, sin proteger a las mujeres en sus derechos. Es la misma justicia que deja libres a los violadores a los derechos humanos, y que encarcela y criminalizada a la juventud y a los luchadores obreros y populares.

Las mujeres necesitamos organizarnos y luchar por nuestros derechos. Queremos el derecho al aborto, libre y gratuito. Queremos que se juzgue y condene la violencia intrafamiliar y le femicidio. Que existan guarderías gratuitas en todos los lugares de trabajo, entre otras cosas.

Necesitamos construir organizaciones que nos permitan dar estas y otras peleas.

Pero también, tenemos que saber quiénes son nuestros aliados en esta lucha.

Las mujeres somos todas oprimidas, por las relaciones de desigualdad de género que construye este sistema. Pero unas mujeres son explotadas como trabajadoras, junto a los trabajadores varones. Mientras otras defienden los intereses de los empresarios, como Bachelet, Evelyn Matthei, Soledad Alvear. O son parte directamente de quienes explotan y se quedan con las riquezas que produce el trabajador.


Porque el genero nos une, pero la clase nos divide.

¡A igual trabajo igual salario!

¡Por el derecho al aborto, legal, libre y gratuito!

¡Por guarderías gratuitas!

¡Basta de violencia contra la mujer!

¡Basta de trabajo precario. No la subcontratación. Trabajo estable para todos!

¡Por un salario mínimo de $350.000!