Feminismo latinoamericano: Entre la insolencia de las luchas populares y la mesura

por Andrea D'Atri.

“Elegir entre la mesura y la insolencia tiene que ver con estrategias políticas (...). La exigencia desde la dominación de ‘buenas maneras’ va más allá de una exigencia de cortesía, es un modo muy frecuente, por el contrario, de imponerle inautenticidad al rebelde, de hacerlo renunciar a su contra-cultura, a su ilegalidad y a su contra-lenguaje.”

Julieta Kirkwood, 1990


A fines de la década del ’60, una nueva generación de mujeres jóvenes dio origen a los movimientos feministas en las grandes metrópolis de Estados Unidos y Europa, que se conocieron como la “segunda ola”. Influenciadas por estas experiencias y por el contacto con literatura que provenía de los países centrales, muchas latinoamericanas –fundamentalmente de clase media- iniciaron la formación de grupos de reflexión (concienciación) y activismo por los derechos de las mujeres. Pero el movimiento en su conjunto nunca llegó a alcanzar la masividad que tuviera en los países centrales. “Inicialmente eran mujeres del amplio espectro de clase media; una parte significativa provenía de la amplia vertiente de las izquierdas, entrando rápidamente en confrontación con ellas por la resistencia para asumir una mirada más compleja de las múltiples subordinaciones de las personas y las específicas subordinaciones de las mujeres.” (Vargas, 2002).

El surgimiento de estos grupos se dio en el marco de una aguda radicalización de la lucha de clases que, en el continente, se manifestó en el ascenso obrero y popular cuyas expresiones más destacadas fueron los cordones industriales chilenos, la semiinsurrección del Cordobazo en Argentina, las movilizaciones estudiantiles de las que Tlatelolco (México) puede considerarse la experiencia más aguda y la entrada en escena de numerosos movimientos de guerrilla urbana y campesina.[1]
Los grupos feministas, por tanto, se vieron envueltos rápidamente por la aguda lucha de clases en el continente que exigía definiciones y compromisos. Como señala Leonor Calvera en su historia del feminismo argentino: “En el sentido de los enfrentamientos, la marea de partidismo que nos circundaba no dejó de golpear fuertemente en el interior del grupo: reprodujimos viejos antagonismos tradicionales e inventamos otros. Los análisis tomaban cada vez menos a la mujer como eje y se desplazaban hacia esquemas de clase.” (Calvera, 1990).

A mediados de los ’70, sin embargo, la derrota de ese ascenso a través de la contrarrevolución sangrienta en los países latinoamericanos, abrió el curso a una nueva ofensiva imperialista en la región que luego se conoció con el nombre de “neoliberalismo”.
Los regímenes dictatoriales que se asentaron en gran parte del continente, impidieron el desarrollo del movimiento feminista, no sólo por la instauración de una ideología reaccionaria basada en la defensa de la tradición y la familia, sino también por la persecución política y el terrorismo de Estado con sus secuelas de torturas, exilios forzados, cárcel, desapariciones y asesinatos de activistas sociales, gremiales y políticos.
La polarización social que vivían nuestros países también se traducía en las visiones que se tenían del feminismo: la derecha consideraba a las feministas como subversivas y contestatarias; la izquierda, por el contrario las tildaba de “pequeñoburguesas”.

Si bien, algunos grupos realizaron acciones durante los regímenes totalitarios y otras mujeres mantuvieron reuniones de reflexión y estudio en un clima de hostilidad, lo cierto es que el movimiento feminista recupera protagonismo recién a principios de los ’80, con la caída de las dictaduras y la instauración de los nuevos regímenes democráticos en la región. La dictadura logró cortar, en gran medida, los hilos de continuidad con la etapa anterior. Muchos de los planteos iniciales del feminismo de los ’70 volvieron a rediscutirse. En cierto sentido, los años del terror obligaron a que, una vez instalados los regímenes democráticos, las feministas tuvieran que “volver a empezar”.

Esta historia reciente de los últimos veinte años del feminismo latinoamericano está cruzada por numerosas discusiones políticas y teóricas. Sin embargo, aunque los documentos de los Encuentros Feministas de Latinoamérica y el Caribe están disponibles y destacadas protagonistas del movimiento han escrito diversas “historias” parciales de su propia práctica colectiva, no existe una historia crítica del feminismo latinoamericano que intente vincular estas discusiones políticas y teóricas, sus fragmentaciones, encuentros y desencuentros, alianzas, rupturas y nuevas prácticas con la situación de la lucha de clases en el continente durante el mismo período, en la cual muchas veces las mujeres son protagonistas indiscutibles.

Su realización excede los límites y las posibilidades de este artículo. Sin embargo, creemos necesaria la reflexión sobre la práctica feminista y los períodos en que se desarrolla, incorporando un análisis de la política del imperialismo hacia nuestro continente, los regímenes, los distintos flujos y reflujos de la lucha de clases, y su relación con la opresión de las mujeres latinoamericanas. Considerando que el objetivo que debiera trazarse para esa revisión crítica fuera, recuperando la historia y sus lecciones, la construcción de un movimiento feminista que, junto a las mejores tradiciones de su batalla contra la opresión patriarcal, soldara su destino –de manera práctica y efectiva- con el de los millones de mujeres obreras y campesinas que luchan contra la explotación en este continente permanentemente expoliado y avasallado.


Feminismo, democracia y derechos humanos
“Democracia en el país y en la casa”
Feministas chilenas, década del ‘80


En los ’80, la derrota de Argentina en la guerra de Malvinas de 1982 ya había actuado como un disciplinador para el continente y todo el mundo semicolonial. La lección aprendida fue la de que no había que enfrentarse al imperialismo, que éste era invencible. Además, la guerra sucia de la “contra” armada por EE.UU. en Nicaragua y la capitulación y coptación de las direcciones de los ejércitos guerrilleros de la región mediante pactos y acuerdos que desarticularon la revolución en Centroamérica, terminaron de cerrar el cuadro de esta ofensiva imperialista que fragmentó y puso a la defensiva al movimiento obrero y popular.

Estas “transiciones a la democracia” se produjeron teniendo como telón de fondo el terror sembrado por las dictaduras militares y la derrota propinada por el imperialismo en Malvinas. La “democracia” se convirtió, entonces, en la política privilegiada del imperialismo norteamericano hacia nuestro continente, como respuesta defensiva frente a la emergencia de la movilización independiente de las masas contra estos mismos regímenes dictatoriales, los que ya se encontraban profundamente desprestigiados.

Las democracias del continente fueron, a la salida de las dictaduras, los regímenes políticos que garantizaron la aplicación de los planes económicos que significaron la pérdida de enormes conquistas del movimiento de masas. Con el desparpajo que le es característico, el ideólogo del imperialismo Henry Kissinger sostiene en su libro La diplomacia: “Los Estados Unidos no aguardarían pasivamente a que evolucionaran las instituciones libres, ni se limitarían a resistir a las amenazas directas a su seguridad. En cambio, promoverían activamente la democracia, recompensando a aquellos países que cumplieran con sus ideales, y castigando a los que no cumplieran (aún si no presentaban un desafío o una amenaza para los Estados Unidos). (...) Y el equipo de Reagan fue congruente: hizo presión sobre el régimen de Pinochet en Chile y sobre el régimen autoritario de Marcos en Filipinas a favor de una reforma; el primero fue obligado a aceptar un referéndum y unas elecciones libres, en las que fue reemplazado; el segundo fue derrocado con ayuda de los Estados Unidos.”[2]

Durante el período represivo y particularmente durante los primeros años de la democracia, los grupos de derechos humanos tuvieron un gran protagonismo en nuestro continente. Estos movimientos, organizados para denunciar las torturas, las desapariciones y los crímenes de las dictaduras, fueron protagonizados fundamentalmente por mujeres (madres, abuelas, viudas). Por un lado, el que hayan sido mujeres quienes visiblemente encabezaron esta denuncia y las luchas posteriores por el castigo a los responsables del terrorismo de Estado, y por otro lado, la política –especialmente de los EE.UU.- de priorizar los derechos humanos en la agenda internacional, fueron dos elementos claves para entender el cambio producido en el lenguaje y las formas del reclamo feminista.

El acercamiento militante de las feministas, muchas de ellas llegadas del exilio, a las mujeres que incluso bajo los regímenes del terror ya se habían organizado en el reclamo de sus familiares desparecidos, presos y torturados más los términos de Democracia y Derechos Humanos instalados en la agenda pública permitieron el trasvasamiento de las demandas feministas a un lenguaje que comenzaría a significar las demandas de las mujeres en términos novedosos, a través de la política partidaria, los organismos internacionales y los grupos de trabajo local. Fue el período de las conquistas de derechos civiles fundamentales, lucha en la que el feminismo tuvo un evidente compromiso: el divorcio vincular, la patria potestad compartida, las leyes relativas a la violencia doméstica, aspectos parciales relativos a derechos sexuales y salud reproductiva, etc.

En la década del ’80, muchos de los grupos que se habían formado en la etapa anterior ya se habían disuelto, otros recién comenzaban a formarse en medio de la apertura democrática y al calor de estas luchas por los derechos humanos y la ampliación de derechos civiles. En comparación con el período de principios de los ’70, en este resurgimiento del feminismo en el continente se visualiza una redefinición de las relaciones con el Estado, con los partidos políticos y con el resto de las organizaciones sociales. Las feministas incluyeron sus reclamos particulares en esta situación iniciando la creación de nuevos grupos, presionando a los políticos y parlamentarios, exigiendo al Estado la implementación de una nueva legalidad que contemplara esas básicas demandas nunca resueltas.

A partir de 1981, además, se suceden los Encuentros Feministas de Latinoamérica y el Caribe, que cada dos y tres años reúne a las feministas del continente en la reflexión política sobre la situación del movimiento y la elaboración de nuevas líneas de acción.[3]

Sin embargo, la academización, la incorporación a las instituciones de los regímenes políticos y los distintos estamentos de gobierno y la “oenegización” (Bellotti y Fontenla, 1997) son las operaciones más importantes que comienzan a reconfigurar al movimiento feminista en este período, produciendo también, junto con una multiplicidad de nuevas experiencias, acciones y saberes, su incipiente fragmentación y creciente coptación. Durante este período, el feminismo latinoamericano comenzó a recorrer el camino de la insubordinación a la institucionalización (Collin, 1999).

Las críticas y las diferencias en relación con las concepciones teóricas, a los fundamentos y a las prácticas al interior del mismo movimiento feminista no tardaron en aparecer. La escisión entre “autónomas” e “institucionalizadas” es una de las expresiones más agudas que adquirió esta crítica interna. Pero ese extremo de la situación de tensión, de casi una década, entre dos alas del movimiento que se produjo en el VIIº Encuentro realizado en Cartagena en 1996, fue sólo la culminación de un largo proceso de discusiones al interior del movimiento cuyo origen puede situarse en el mismísimo primer Encuentro de Bogotá.

En un principio, la cuestión de la “doble militancia” entendida como el compromiso con el feminismo, por un lado, y organizaciones o movimientos políticos no específicamente feministas, fue uno de los debates fundamentales. (Vargas, 2002). Los encuentros que se prolongaron durante la década del ’80 estuvieron signados por estas discusiones: además de la doble militancia, las pertenencias a distintas corrientes dentro del feminismo que expresaban distintas herencias ideológicas y políticas; la discusión acerca de la práctica de los grupos de autoconciencia o la de “llevar” la conciencia a otros grupos de mujeres de sectores populares, etc. Bedregal señala al respecto: “Todo esto eran manifestaciones y expresiones de diferentes concepciones políticas expresadas desde el primer encuentro, era lucha política de proyectos políticos y filosóficos, pero se ocultaban en una aparente homogeneidad y tras el deseo de una especie de romántica hermandad de mujeres que ha dificultado siempre reconocernos, más allá del discurso declarativo, como diversas, pensantes y actuantes de distintos proyectos y tras una identidad de género más fácilmente centrada en tanto víctimas del sistema patriarcal que en tanto constructoras de nuevas culturas.” (Bedregal, 2002)

La década del ’80 culmina con el IVº Encuentro realizado en Taxco, México, donde un grupo de mujeres elabora un documento crítico en el que, con agudeza, se describen los “mitos” del movimiento feminista que, según las firmantes, impiden un desarrollo del movimiento. Este documento tiene gran repercusión. Allí se manifestaba que “el feminismo tiene un largo camino a recorrer ya que, a lo que aspira realmente, es a una transformación radical de la sociedad, de la política y de la cultura. Hoy, el desarrollo del movimiento feminista nos lleva a repensar ciertas categorías de análisis y las prácticas políticas con las que nos hemos estado manejando.” Más adelante, enuncian los “mitos” que impiden valorar las diferencias al interior del movimiento y dificultan la construcción de un proyecto político feminista. Estos son: 1. a las feministas no nos interesa el poder, 2. las feministas hacemos política de otra manera, 3. todas las feministas somos iguales, 4. existe una unidad natural por el solo hecho de ser mujeres, 5. el feminismo sólo existe como una política de mujeres hacia mujeres, 6. el pequeño grupo es el movimiento, 7. los espacios de mujeres garantizan por sí solos un proceso positivo, 8. porque yo mujer lo siento, vale, 9. lo personal es automáticamente político y 10. el consenso es democracia. Para concluir que “Estos diez mitos han ido generando una situación de frustración, autocomplacencia, desgaste, ineficiencia y confusión que muchas feministas detectamos y reconocemos que existe y que está presente en la inmensa mayoría de los grupos que hoy hacen política feminista en América Latina.”

Luego, proponen a las feministas latinoamericanas: “No neguemos los conflictos, las contradicciones y las diferencias. Seamos capaces de establecer una ética de las reglas de juego del feminismo, logrando un pacto entre nosotras, que nos permita avanzar en nuestra utopía de desarrollar en profundidad y extensión el feminismo en América Latina.”[4]

Estos mitos que se denuncian en el documento de Taxco impedían el desarrollo de las discusiones políticas más profundas, mientras el movimiento se iba reconfigurando de una manera que no incluía a todas y que, sin embargo, no podía criticarse. Sin embargo, a pesar de la repercusión que tuvo el documento, los mitos se siguieron sosteniendo en gran parte del movimiento, incluso hasta nuestros días. Muchos años después, feministas autónomas de Argentina escribían sobre los mecanismos con los que se procuraba obturar cualquier intento de crítica social al interior del movimiento: “Todo análisis cuestionador de las ‘democracias realmente existentes’ pretendía ser clausurado con esta apelación a sólo dos opciones aparentemente excluyentes [democracia o dictadura, N de la R], recurso antidemocrático que suele ser usado por los gobiernos de nuestros países para paralizar y desacreditar toda crítica o movilización social por ‘desestabilizadoras’ y conducentes al pasado de golpes militares y genocidios. Pareciera que estas democracias constituyen un punto de llegada y que, a lo sumo, hay que perfeccionarlas un poco e incorporar a ellas la ‘perspectiva de género’, es decir, incluir a algunas mujeres en el excluyente modelo patriarcal capitalista y neoliberal.” (Fontenla y Bellotti, 1997)

A fines de la década, ya estaban visibilizados los problemas que impedían, según algunas, el avance del movimiento feminista en el sentido de una “transformación radical de la sociedad, la política y la cultura.” Las divergencias que se esbozaban a pesar de los intentos de homogeneización, de obturación de la crítica y de “romántica hermandad” se hicieron más ineludibles al calor de la aparente inevitabilidad de la ola de despidos, privatizaciones y el ataque al nivel de vida de las masas en nuestro continente.

Mientras tanto, los organismos internacionales también percibieron lo ineludible: el ataque despertaría probablemente la respuesta de quienes lo perdieron todo. La gobernabilidad fue entonces el nombre que los tecnócratas encontraron para el problema que se avecinaba. La gobernabilidad que podría traducirse como el conjunto de condiciones necesarias para sostener el proceso de reformas evitando la irrupción de los movimientos de masas y que incluía la necesidad de establecer relaciones “fructíferas” para el desarrollo sustentable con los movimientos sociales y sus organizaciones.


Feminismo, financiamiento y creciente institucionalización


“Mientras una parte del feminismo se pregunta, individual y cómodamente recostada en el diván ‘¿quién soy yo?’, y otra parte busca afanosamente la referencia necesaria para una nota a pie de página que acredite como fiable su trabajo (...), he aquí que el mundo revienta de pobreza: millones de criaturas, nacidas de mujer, se asoman a un modelo de sociedad que les reserva una cuna de espinas...”

Victoria Sánchez Sau, 2002


La década del ’90 comenzó con la derrota de Irak en la Guerra del Golfo, en manos de una enorme coalición militar de potencias imperialistas, lo que a su vez permitió redoblar el ataque sobre el resto del mundo semicolonial. Se profundizaron la “apertura” de las economías a los monopolios internacionales y la transformación de nuestros países en “mercados emergentes” que sirvieron sólo para la rápida “emergencia” de capitales “golondrinas”.

Acompañando las privatizaciones de los servicios del Estado, la creciente desocupación y precarización del trabajo, tanto el Banco Mundial como otros organismos financieros internacionales, comienzan a plantearse reformas en los objetivos de financiamiento y en la relación con las organizaciones sociales. En cierto modo, anticipándose a las consecuencias negativas derivadas de la aplicación de sus propias recetas que aumentaron los ajustes y por lo tanto, la pobreza en toda la región. La preocupación de los organismos multilaterales se centró en la gobernabilidad y la contención social, anticipándose a la posibilidad de respuestas por parte del movimiento de masas, ante la creciente flexibilización laboral, reducción del gasto público, desregulación de los mercados, etc.

Cuando la mayor parte del programa “neoliberal” ya se había implementado, el Banco Mundial priorizó la financiación de programas sociales bajo los lemas de la participación y la transparencia, reapropiándose de los discursos críticos a su propio accionar. Las organizaciones no gubernamentales fueron las ejecutoras privilegiadas de sus proyectos asistencialistas y focalizados.

El Banco Mundial como el resto de las agencias de financiamiento cumplieron, en este período, un papel político e ideológico muy importante en relación con el control social. Los intelectuales, antiguamente izquierdistas, se transformaron en tecnócratas progresistas que asumieron la responsabilidad de colaborar en estos proyectos de gobernabilidad, desarrollo sustentable, etc. Estos “postmarxistas”, administrando las ong’s no colaboraron en reducir el impacto económico de una manera sustancial, pero sí ayudaron enormemente en desviar a la población de la lucha por sus derechos (Petras, 2002).

La cooptación tiene cifras indiscutibles: según la información de la OECD, en 1970, las ong’s recibieron 914 millones de dólares; en 1980, la cifra ascendió a 2.368 millones de dólares y en 1992, rondó los 5.200 millones. ¡En 20 años, el dinero destinado a las ong’s se incrementó en más de un 500 %! A estos números habría que sumarles los subsidios otorgados por los gobiernos “del norte”, que de los 270 millones que dispusieron a mediados de los ’70, elevaron su cifra a 2.500 millones a comienzos de los ’90. En resumidas cuentas, las estadísticas de la OECD nos hablan de un aporte estatal y privado a las ong’s de alrededor de 10.000 millones de dólares, lo que representa la cuarta parte de la ayuda bilateral global.[5]

Los ’90 –época de privatizaciones, aumento de la desocupación en todo el continente y “relaciones carnales” de los gobiernos latinoamericanos con los EE.UU. – no fueron una etapa fructífera para quienes decidieron mantener la autonomía financiera, política e ideológica. Muchas feministas, con cierto prestigio en el movimiento, con conocimientos específicos y una trayectoria política en la reivindicación de los derechos de las mujeres, formaron parte de esta tecnocracia que se sumó a los organismos multilaterales, las agencias de financiamiento, el Banco Mundial y las miles de ong’s, que se transformaron también en plataformas para el lanzamiento de carreras personales. Otras, se mantuvieron a la vera de los financiamientos y criticaron duramente estas tendencias, pero su voz fue minoritaria y su lucha –aunque reinvidicable- sólo hizo eco en el vacío que las rodeaba.

Las feministas autónomas de ATEM[6] denunciaban el proceso de oenegización que impregnó al movimiento con estas palabras: “La mayoría de estas ong’s, formadas por técnicas y profesionales, trabajan con las mujeres de ‘sectores populares’, de barrios pobres. Se presentan como mediadoras entre las agencias de financiamiento y los movimientos de mujeres y formulan programas para los mismos, brindando servicios que van desde talleres y cursos de todo tipo a la distribución de comida, la organización de ollas populares, planificación familiar (control de la natalidad), etc. Esta relación, que implica diferencias de clase, de poder y de acceso al manejo de recursos, genera vínculos jerárquicos y tensiones entre las mujeres de las ong’s y las de los movimientos con que trabajan, además de las competencias entre las profesionales por los financiamientos.” (Fontenla, Bellotti, 1999).

El neoliberalismo, a través de estos y otros mecanismos, despolitizó a los movimientos sociales (incluso al feminismo). Como señalan muchas feministas autónomas, a las ong’s se las terminó confundiendo con el movimiento mismo, a sus proyectos financiados y sus trabajos rentados se las confundió con “acciones”, como si se tratara de las mismas acciones que los movimientos realizan como reclamos, exigencias y denuncias en la lucha por un cambio radical. En síntesis, las políticas neoliberales que se iniciaron en la década del ’80 y alcanzaron su punto culminante en nuestro continente durante la década del ’90, hicieron que el movimiento feminista se fragmentara y privatizara (Fontenla, Bellotti, 1999).


Feminismo, mujeres y lucha de clases


“Veo que la mujer puede. Puede hacer más que lavar y planchar y cocinar en la casa a los hijos. Yo creo que es real. Lo estoy sintiendo ahora y lo estoy viviendo. Descubrí mi lado dormido y ahora que está despierto no pienso parar.”

Celia Martínez, obrera de Brukman, 2002


En nuestro sufrido continente latinoamericano, el aborto clandestino sigue siendo la primera causa de muerte materna; son 6.000 las mujeres que mueren anualmente por complicaciones relacionadas con abortos inseguros. Contrariamente a lo que se podría imaginar, a comienzos del siglo XXI vivimos una actitud cada vez más beligerante del fundamentalismo católico en alianza con los Estados y el poder político contra los derechos sexuales, reproductivos y el derecho al aborto, mientras salen a la luz cada vez más casos de abuso sexual contra niños, niñas y jóvenes perpetrados por los miembros de la Iglesia.

América Latina y el Caribe, por otra parte, registran los índices más altos de violencia contra las mujeres: el homicidio representa la quinta causa de muerte, el 70% de las mujeres padece violencia doméstica y el 30% reportó que su primera relación sexual fue forzada. Se calcula que el 80% de las agresiones permanecen en el silencio ya que no son denunciadas por temor o por la certeza de que la denuncia no será tomada en cuenta. Más de 300 mujeres fueron asesinadas durante los últimos años en Ciudad Juárez (México), constituyéndose esa ciudad fronteriza en un lamentable ejemplo de femicidio, impunidad, misoginia y barbarie. En el otro extremo del continente, en la provincia de Buenos Aires (Argentina), se calcula que en 120000 hogares hay mujeres que sufren maltrato, y en el lapso de un año se cometen más de 50 homicidios de mujeres en manos de sus parejas. En nuestro país, se calcula que se producen entre 5.000 y 8.000 violaciones por año. Según las especialistas en violencia, en todo el mundo, uno de cada cinco días de ausencia femenina en el ámbito laboral es consecuencia de una violación o de la violencia doméstica.

Las mujeres constituyen el 70% de los 1.500 millones de personas que viven en la pobreza absoluta en todo el mundo. Las campesinas son jefas de una quinta parte de los hogares rurales, y en algunas regiones hasta de más de un tercio de los mismos, pero sólo son propietarias de alrededor del 1% de las tierras, mientras el 80% de los alimentos básicos para consumo los producen las mujeres. En Latinoamérica, son 154 millones de mujeres las más pobres de entre los pobres.

En el último año, 13 millones de niños murieron por hambre en el mundo: es un número seis veces mayor al total de víctimas que provocó la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918. La mayoría de esos niños, son niñas. Muchas y muchos son latinoamericanos.

El valor y volumen del trabajo doméstico no remunerado equivale entre el 35 y 55% del producto bruto interno de los países. La producción doméstica representa hasta un 60% del consumo privado. Este trabajo no remunerado recae casi absolutamente en las mujeres y las niñas.

Según un informe de la OIT, la tasa de desempleo urbano en el continente alcanzó hacia fines del 2002 a 17 millones de personas, afectando de manera especial a las mujeres. Por otra parte, las mujeres que trabajan lo hacen en situación cada vez más precarizada: no sólo cobran un salario entre 30 y 40% menor al de los varones por el mismo trabajo, sino que en su mayoría, no tienen obra social ni derechos jubilatorios.

Si bien las feministas participaron y consiguieron introducir modificaciones en las legislaciones de nuestros países en relación con el divorcio, la patria potestad compartida, el cupo en los cargos públicos electivos, etc, la realidad indica que aún estamos muy por detrás de haber solucionado con las leyes las situaciones concretas que vivimos las mujeres del continente.

Pero así como las espeluznantes cifras del horror y los relatos de la barbarie que aún siguen sufriendo millones de mujeres latinoamericanas son siniestras realidades, no es menos cierto que las mujeres estamos de pie y seguimos siendo, en muchos casos, protagonistas indiscutibles de la resistencia y el enfrentamiento contra esta misma barbarie. La eclosión de los modelos económicos “neoliberales”, a principios del siglo XXI, dieron lugar a un resurgimiento de la movilización en el mundo que fue acompañado por un intento de diálogo del feminismo con otros movimientos sociales. La participación de las feministas en las movilizaciones mundiales contra la globalización en cada una de las cumbres de gobiernos imperialistas, organizaciones multilaterales y otras reuniones donde se definen, en gran medida, los destinos de la humanidad, son un hecho novedoso de los años recientes. Lo mismo pudimos apreciar en nuestro país, durante las jornadas de diciembre del 2001 –que fueron una de las expresiones más agudas de la lucha de clases del período-, donde las feministas volvieron a aparecer con sus banderas distintivas en medio de las movilizaciones populares. Por otra parte, la “conversión” y autocrítica de muchas feministas “institucionalizadas”, replanteándose los fundamentos de su práctica, fueron –más allá de la autenticidad o el oportunismo de sus nuevas posiciones- parte de las novedades del último período que no han pasado inadvertidas.

Si el feminismo latinoamericano no ambiciona transformar la realidad del continente, padecida por millones de mujeres que desconocen sus premisas pero enfrentan cotidianamente el hambre, la explotación, la violencia, el abuso y las humillaciones, entonces quedará reducido a las elaboraciones académicas, a los lobbys políticos y a proveer de “cuadros” a la tecnocracia de género que se ha incorporado a los estamentos gubernamentales y los organismos multilaterales.

La mayoría de las feministas hoy rechaza ese camino de autoexclusión que ha dividido, en numerosas ocasiones, con fortalezas inexpugnables al movimiento feminista del movimiento de mujeres ¿Podrá caminarse el camino de la unidad y la comprensión de que no habrá emancipación de las mujeres de esta barbarie en la que vivimos si no acabamos con este sistema que explota y oprime a millones, reproduciendo en su provecho al patriarcado? ¿Cuántas serán las feministas que, como señalaba Alda Facio en el documento del último Encuentro Feminista en el continente, piensen que “tenemos que montarnos en el tren del futuro socialista”?

La respuesta está en las calles de un continente donde las mujeres sufren la opresión con números y marcas ineludibles. La respuesta está en las calles de un continente donde esas mismas mujeres cortan las rutas, toman las fábricas, llenan las plazas y gritan su rebeldía.

Bibliografía consultada

o Bedregal, Ximena (2002): “Los encuentros feministas, Lilith y el todo poder UNO”, en www.creatividadfeminista.org
o Bellotti, M. y Fontenla, M.(1997): “Feminismo y Neoliberalismo”, en Brujas Año XVI, Nº 24, Bs. As.,
o Bellotti, Magui (2000): “Políticas y lenguajes feministas”, en Brujas Año XIX, Nº 27, Bs. As.
o Bellotti, Magui (2002): “¿Existe el movimiento feminista?”, en Brujas Año XXI, Nº 29, Bs. As.

* Calvera, Leonor (1990): Mujeres y Feminismo en Argentina, Bs. As., Grupo Editor Latinoamericano
* Ciriza, Alejandra (1993): “Feminismo, política y crisis de la modernidad”, en El Cielo por Asalto Año III, Nº 5, Bs. As.
o Ciriza, Alejandra (2001): “Herencias y encrucijadas feministas: las relaciones entre teoría(s) bajo el capitalismo global” en Borón, A.: Filosofía política contemporánea; Bs. As, Clacso
o Collin, Francois (1999): “El diferendo entre los sexos. Las teorías contemporáneas”, en Travesías Nº 8, CECyM
o Fontenla, M y Bellotti, M. (1999): “ONGs, financiamiento y feminismo”, en Hojas de Warmi Nº 10, Barcelona
o Fontenla, M. y Bellotti, M. (1997): “Los caminos del feminismo”, en Brujas Año XVI, Nº 24, Bs. As.
o Fraser, Nancy (1997): Iustitia Interrupta. Reflexiones críticas desde la posición “postsocialista”, Bogotá, Siglo del Hombre
o Gaviola Artigas, Edda (2002): “Retomar los gestos de rebeldía”; en AA.VV.: Feminismos Latinoamericanos: retos y perspectivas, México, PUEG
o Kirkwood, Julieta (1990): Ser política en Chile. Los nudos de la sabiduría feminista, Santiago de Chile, Ed. Cuarto Propio
o León, Magdalena (ed.) (1994): Mujeres y participación política: avances y desafíos en América Latina, Bogotá, Tercer Mundo Ed.
o Petras, James (2002): “El postmarxismo rampante: Una crítica a los intelectuales y las ONGs”, en www.rebelion.org
o Ramos, M. y Galindo, M.(1999): “El 1º Encuentro Feminista Autónomo Latinoamericano y del Caribe”, en Brujas Año XVIII, Nº 26, Bs. As., 1999
o Sau Sánchez, Victoria (2000): “¿Adónde va el feminismo?”; en Reflexiones feministas para principios de siglo, Madrid, Ed. Horas y horas

* Sternbach, Nancy et al. (1994): “Feminismo en América Latina: de Bogotá a San Bernardo”, en Magdalena León (ed), op.cit.
* Vargas, Virginia (1994): “El movimiento feminista latinoamericano: entre la esperanza y el desencanto”, en Magdalena León (ed), op.cit.
o Vargas, Virginia (2002): “Los feminismos latinoamericanos en su tránsito al nuevo milenio”; en AA.VV.: Feminismos Latinoamericanos: retos y perspectivas, México, PUEG

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Notas:
[1] La derrota de los EE.UU. en Vietnam, el Mayo Francés, la Primavera de Praga y el Otoño Caliente italiano son algunos de los acontecimientos fundamentales en los que se observa este primer levantamiento de las masas de Oriente y Occidente contra el orden impuesto por los acuerdos de Yalta y Potsdam entre el imperialismo y la burocracia stalinista, a la salida de la IIº Guerra Mundial. En este artículo hacemos referencia a los fenómenos de la lucha de clases que se dieron en nuestro continente en el marco de esa situación internacional.
[2] Kissinger, Henry: La diplomacia, s/r
[3] A fines del 2002 se realizó el 9º Encuentro en Costa Rica.
[4] El documento “Del Amor a la Necesidad” fue elaborado colectivamente durante el taller sobre Política Feminista en América Latina Hoy, del IVº Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, Taxco, México, 21 de octubre de 1987. Participaron Haydée Birgin (Argentina), Celeste Cambría (Perú), Fresia Carrasco (Perú), Viviana Erazo (Chile), Marta Lamas (México), Margarita Pisano (Chile), Adriana Santa Cruz (Chile), Estela Suárez (México), Virginia Vargas (Perú) y Victoria Villanueva (Perú). Lo suscribieron: Elena Tapia (México), Virginia Haurie (Argentina), Verónica Matus (Chile), Ximena Bedregal (Bolivia), Cecilia Torres (Ecuador) y Dolores Padilla (Ecuador).
[5] Cifras de 1992
[6] ATEM, Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer

Entrevista a mujeres en huelga de la salmonera Aguas Claras



Aguas Claras es una de las empresas salmoneras más antiguas de la región de Los Lagos, pertenece al holding Antarfish S.A .Está ubicada en Calbuco y desde hace casi 15 días (hoy continúan en huelga casi dos meses) sus trabajadores/ras están en huelga, se tomaron diversas plantas y se instalaron en la planta principal en reclamo de mejoras salariales.
El sindicato en huelga tiene unos 600 afiliados de los cuales un importante sector son mujeres. Al visitar la planta, se observa que al menos la mitad de quienes están luchando son mujeres de todas las edades, algunas andan con sus hijos y son fervientes sostenedoras de la huelga. Impresiona su fuerza y los esfuerzos que hacen para sostener la lucha. Ganan menos que los hombres por el mismo trabajo, tienen doble jornada entre las 8 horas en la planta y las tareas del hogar, los sueldos son el mínimo más los bonos.
Según diversas fuentes entre un 50 y un 70% de la mano de obra de la planta procesadora son mujeres. Según el propio Sernam de la región, “Las mujeres tiene una alta participación en el porcentaje total de trabajadores en la industria salmonera, pero están ocupando cargos bastantes precarios, son cargos de baja calificación, con sueldos bajos, condiciones de trabajo que no siempre son las más adecuadas -por ejemplo en las plantas de procesos, en lugares húmedos, todo el día de pie-, y si vamos subiendo en la escala de jerarquía en esta industria, la presencia de la mujer es menor”. Sin mujeres la Industria Salmonera no podría funcionar.
Las mujeres en huelga han hecho marchas, asambleas y tomas, han sido brutalmente reprimidas por carabineros, la siguiente entrevista fue hecha a tres mujeres en huelga en la misma planta:


P: ¿Por qué están luchando?
1: Por los sueldos dignos, y una de las etapas más difíciles ahora es la Razón Social, porque tenemos un contrato de Aguas Claras y ellos nos quieren hacer “servicios” de Aguas Claras y eso no compete con nuestro contrato actual que tenemos…estamos pidiendo sueldos, $350.000 , un total de 60 de sueldos y el 40 de bono de producción.

P: ¿Cuánto ganan ahora?
1: hay gente que están ganando con bono de producción y todo $200 mil, $220mil, $180 mil, $150 mil.

P:¿Qué trabajo hacen las mujeres?
1: Igual que los hombres, yo por lo menos hacía un trabajo de hombre, que era sushi y por tener un problema laboral, de función profesional que no fue reconocido por la misma empresa me cambiaron a clasificadora, eso me ha costado harto…

P: ¿Ganan lo mismo que los hombres por el mismo trabajo?
1: No, ganamos menos, somos discriminadas por esa parte y hacemos más que los hombres, trabajamos más que los hombres.

P: ¿Qué otra discriminación tienen por ser mujeres?
1: Hartos años ya han hecho eso de mandar a hacer por medio de mutual los test de embarazo para ver si entran embarazadas y son rechazadas inmediatamente.

P: ¿Cómo se las arreglan con la familia?
3: En mi caso con sala cuna, ahora en estos días de huelga tengo que pedir por favor que me la cuiden porque en realidad no tengo donde dejarla, pero lo general en la sala cuna…

P: ¿Es complicado llegar a la casa a hacer las cosas de la casa?
2: si es complicado, porque uno como mujer aparte de estar trabajando las 8 horas diarias acá tiene que hacer sus cosas en su casa, porque uno trabaja en dos lados a cuenta…agotada llega a hacer sus cosas, se acuesta tarde, al otro día temprano levantarse, venir a trabajar, y así sucesivamente, casi todos los días.

P: ¿Por qué salieron a trabajar?
2: por necesidad, si no tuviéramos necesidad no estaríamos trabajando. Para poder darles estudios dignos a nuestros hijos para que no sean como nosotros siendo menospreciados por cualquiera…

P: ¿Cómo ha sido la experiencia de la huelga?
3: En mi caso yo fui golpeada por carabineros, cuando nos encontrábamos en AquaChile simplemente nosotras arrancamos, no estábamos haciendo nada malo pero arrancamos de las bombas lacrimógenas que nos tenían desesperadas. En ese instante a nosotros nos tomaron, nos atraparon donde nos fuimos a encerrar y fuimos golpeadas injustamente porque en realidad nosotras no le estábamos haciendo nada a ellos, mucho menos cometimos contra ellos…fue terrible, estuvimos detenidas más de 10 horas…desnudas…
2: Le sacaron la ropa interior, incluso las que andaban con menstruación les colocaron las toallas higiénicas encima de las mesas…

P: ¿Cuantas mujeres pasaron por lo mismo?
1: Veintiocho mujeres…

P: ¿Cómo ha sido la experiencia de estar en la huelga?
1: Difícil, pero uno no sabe de donde saca fuerzas, yo digo que aquí las mujeres somos las que más estamos fuertes aquí, incluso estamos admiradas porque aquí hay mujeres que nos sacamos el sombrero, las que tienen guagüitas y traen a sus guagüitas, nos conocíamos así no mas pero ahora ya hemos vivido, hemos compartido cosas, entonces eso a nosotras nos refuerza más como mujer. Yo digo no hay nada que nos pueda pisotear esto, esto nosotros tendríamos que haberlo vivido hace mucho tiempo, y les vamos a demostrar que sí podemos…

P: ¿En la directiva del sindicato no hay ninguna mujer ahora?
1: No, no hay…

P: ¿No les parece importante que hubiera ya que son casi la mitad de la planta?
1: Sí, peor es que uno no se pone ahí por la responsabilidad que uno tiene, de que trabajar, mas encima ir a hacer sus cosas a su casa, miles de responsabilidades que uno tiene, las reuniones, y todo eso que más acapara a la mujer…entonces más por eso no es que uno le tenga miedo ni nada, y de repente uno igual da sus opiniones pero…Ya estará una mujer, pero que sea una mujer no como la Michel Bachelet, por favor, tenemos que ser que seamos todos parejo, yo creo que la mujer aquí en Chile y ahora lo que hemos estado pasando le rompieron la dignidad a la mujer, de que estar presa, desnudada y más encima niñas que estaban con su regla y amamantando, pasaron los límites de nosotros las mujeres.

P: ¿Qué les dirían a otras mujeres trabajadoras?
1: Que sigan adelante y fuerza, lo que yo digo es que uno antes veía luchar a los hombres no más en estas cuestiones y no a las mujeres, pero no es así ahora todos necesitamos lo mismo, todos tenemos los mismos derechos, y la igualdad eso es lo principal de nosotros acá porque todos somos seres humanos.

P: ¿Qué quieren agregar?
1: Ojalá escuche el gobierno que los carabineros es para la sociedad, para la delincuencia, no para maltratar a las mujeres, entonces que no pongan esos tremendos letreros diciendo “No más violencia a la mujer”, porque lo que hicieron ahora es una violencia a la mujer…que no pongan palabras que no saben cumplir.

Volante: Por un 8 de marzo clasista y combativo

El 8 de Marzo es una fecha de conmemoración de una huelga de trabajadoras que protagonizaron las primeras luchas contra las condiciones laborales del capitalismo. Sin embargo esto se ha perdido, y se le quita el contenido de clase a esta conmemoración, y los gobiernos de turno aprovechan para impulsar y defender sus políticas e instituciones, como el Sernam, que benefician poco y nada a las más pobres y trabajadoras. Este año no ha comenzado para las mujeres muy distinto del año pasado, pues ya van 14 mujeres asesinadas por sus parejas, es decir 14 casos de femicidio. Por otra parte, lo que sí es nuevo, es que se ha puesto en discusión la importante huelga de los trabajadores /as de Aguas Claras, que han cuestionado la subcontratación y han demandado la negociación inter empresa con métodos propios como la toma de planta, frente a la intransigencia patronal que ha sido muy dura. Las condiciones laborales son muy precarias, donde muchas mujeres sufren pérdidas de embarazo y maltrato, sueldos de hambre con los que nadie vive, frente a las altas ganancias de la empresa. En estos años de gobierno de la Concertación, que han prometido mejoras en la situación de las mujeres pobres y trabajadoras, en especial cuando asumió la presidenta Bachelet que dijo gobernar para mujeres y los más desprotegidos, es poco y nada lo que se ha hecho; veamos en concreto lo que sucede en temas como el aborto, derechos laborales y salarios, y femicidio, que son los temas más sentidos para las mujeres. Aborto y derechos reproductivos: El 2007 y los pasados años de gobierno de la Concertación, no se ha hecho nada concreto frente a la realidad del aborto en este país, que genera complicaciones a miles de mujeres que viven en el silencio enfrentando la falta de anticonceptivos y la precariedad de un sistema de salud que no garantiza la salud de calidad, soportando las leyes machistas y la precaria respuesta del gobierno de una pastilla que no se encuentra en ninguna parte y que está lejos de dar solución. Las leyes machistas permiten encarcelar a mujeres por practicarse un aborto, culparlas moralmente, dando como únicas salidas: la clandestinidad e inseguridad de un aborto o tener el hijo bajo precarias condiciones económicas. Pero a pesar de la ilegalidad del aborto, se sostiene que se producen 160.000 abortos al año y eso la ley no lo puede frenar. Sin embargo eso no es todo, porque las mujeres que tienen el dinero para pagar un aborto de calidad no quedan con graves secuelas y no van a la cárcel, mientras las pobres si. El año pasado, los reaccionarios de la derecha han hecho sus demostraciones de su machismo recalcitrante con un concierto contra el aborto de la agrupación Mirada Más Humana, dirigida por la UDI, evento donde algunas activistas lesbianas feministas fueron golpeadas. Un ataque a los derechos reproductivos más importante aún, ha sido la apelación de la derecha por terminar con el dispositivo intrauterino, un método anticonceptivo utilizado hace más de 40 años y hoy por más de 2 millones de mujeres pobres y trabajadoras, que aunque precario, casi el único método a disposición de miles de mujeres en el país, para tener algún control sobre sus cuerpos y vidas. Frente a esto, la Concertación se queda muda, anteponiendo la "pastilla del día después", que iglesias y políticos conservadores de la DC, RN y la UDI principalmente, se niegan a otorgar en las municipalidades.
Derechos laborales y salarios: Muchas mujeres en la actualidad son jefas de hogar, la cifra en el país llega a una jefa de hogar cada 5 hogares. Esto revela que existe una realidad en que las mujeres tienen que salir a trabajar para sostenerse a ellas y a sus familias. Sin embargo se hace difícil cuando la desigualdad en los sueldos continúa, existiendo una brecha salarial de un 30% con respecto al salario del hombre. Más aun si sumamos que estas mujeres están enfrentando el alza de los productos de primera necesidad, con sueldos de hambre, teniendo que ocupar todo su tiempo en el trabajo y el trabajo doméstico del hogar. Se estima que la inflación ha afectado más a las familias trabajadoras llega a un 9,4% (El Siglo Alta inflación y Políticas Regresivas), ya que lo que más consumen son los productos de primera necesidad que justamente son los que más han sufrido alzas en los precios.
El Sernam teniendo que dar cuenta de que la situación de las mujeres en el trabajo es desigual, propuso las "buenas prácticas laborales", que contemplaba normas que se aplicarían en el sector público y que los empresarios aplicarían de palabra en sus empresas. Si bien ya existen leyes como la del Acoso Sexual, que no permite supuestamente que los acosadores queden impunes, la situación es más profunda. Esto debido a que es muy difícil que las empresas privadas apliquen estas prácticas, cuando no tienen más intereses que defender los propios que son sus ganancias, que por lo demás han aumentado mucho estos últimos años, gracias precisamente a la subcontratación y la precarización de los trabajadores, es decir la superexplotación para disminuir costos. La impunidad patronal queda intacta cuando no se respetan los derechos de los trabajadores y la subcontratación es ley.
La situación laboral de las mujeres no ha cambiado mucho, porque si bien ha aumentado el porcentaje de la fuerza laboral femenina, que ha llegado a un 40,3% en el trimestre octubre-diciembre último (
Sernam.cl, Aumentó participación de las mujeres en marcado laboral, 31/01/08) ; lo que la ministra relaciona con la apertura de salas cunas y jardines infantiles en los lugares de trabajo, avance en educación y la apertura económica; las condiciones laborales de las trabajadoras de los sectores estratégicos de la economía del país, como en las salmoneras, es de las más precarias y duras. Este sector contrata a mayor cantidad de mujeres que de hombres, porque puede pagarles menos salario. Las mujeres salmoneras reciben un salario que apenas les permite vivir, pues con esfuerzo haciendo horas extras, alcanzan un salario que no supera ni los 200.000 pesos en muchos casos. Entonces si bien es positivo que mayor cantidad de mujeres trabaje, esto no quiere decir que las condiciones de vida cambien mucho a su favor. Esto lo demuestra estudios que revelan que las mujeres en este sector sufren enfermedades y condiciones duras y extensas de trabajo, además de la brecha salarial presente en todo el mercado laboral, que paga menos a las mujeres por el mismo trabajo. En una entrevista una dirigente sindical el 2006 (http://www.forociudadano.cl/) reveló el grave problema que se vive al interior de la empresa, ella describe así la situación: "uno pensaba que cuando le daban el trabajo venía una vida más tranquila, pero no es así, aparecen nuevas injusticias. A veces los supervisores le dicen a las mujeres: "pides mucho permiso para ir al baño, no puedes continuar así y si te gusta este trabajo te quedas, si no, te vas. No es bueno ir al baño porque se pierde mucha producción". Frente a esto ella indica que muchas mujeres han dejado el trabajo por salud. Entonces es abismante la situación privilegiada de estas empresas frente a las condiciones de los trabajadores /as que allí trabajan y la misma huelga que hoy protagonizan, lo demuestra. Les sale muy rentable a los patrones maltratar a los trabajadores /as con sueldos de hambre y condiciones precarias. Femicidio: Pese a que el femicidio parece ocurrir hace mucho tiempo en esta sociedad, al igual que el maltrato de la mujer, del cual se desprende, al parecer ha aumentado. Porque si bien desde el año 2006 que el Sernam y el gobierno de Bachelet se ha tenido que poner a la cabeza y tomar la iniciativa frente a esta situación con la campaña "No más violencia contra la mujer" que ha permitido conocer los casos de femicidio y alertar a la sociedad, conteniendo su ocurrencia con la creación de centros y casas de acogida (que fue iniciativa de mujeres pobladoras primero y grupos feministas), y otras medidas legales como la tipificación de femicidio como figura legal; sólo en lo que va del año, se han producido 14 casos. La ministra del Sernam explica que los casos de vulnerabilidad de femicidio por la baja escolaridad y la desprotección social. Pero si bien esto es cierto, no es lo de fondo. Ya que sabemos que la cantidad de mujeres que sufre violencia en la familia y por sus parejas es muy superior a lo que se piensa (alrededor del 80% de las mujeres lo sufre). Además por otra parte, las condiciones para superar el nivel de escolaridad y la vulnerabilidad social son limitadas por la misma estructura social, que condena a las mujeres a realizar el trabajo doméstico y ser dueña de casa aunque trabajen, lo que se transforma en una doble carga. Entonces si las mujeres trabajan no lo hacen en buenas, dificultándose la independencia económica con los salarios de hambre actuales y la situación desigual para las mujeres. En la marcha convocada por la "Red chilena contra la violencia doméstica y sexual", a la que asistimos por ser masiva y mostrarse contra el femicidio y la violencia contra la mujer, pudimos ver una gran convocatoria de unas 3.000 personas, entre asistentes del gobierno, iglesias y feministas, además de algunas mujeres independientes. Pese a ser importante que se haga una marcha, creemos que no es posible luchar junto con las que promueven el machismo al ser parte de las instituciones religiosas, que degradan el papel de la mujer, así como políticos /as del gobierno y partidos patronales que no defiende a las mujeres, trabajadores ni oprimidos, si no que a los empresarios. Por eso creemos que para terminar con el femicidio tienen que ser las organizaciones de los trabajadores, feministas y estudiantiles los que se pongan a la cabeza de tratar este tema y exigir medidas concretas junto a las mujeres pobres y trabajadoras. Es por esto que es poco lo que la Concertación y la derecha pueden hacer, cuando gobierna para los empresarios, con planes de trabajo precario para los trabajadores, manteniendo leyes de la dictadura y profundizando la sobreexplotación.
Este 8 de Marzo queremos conmemorar a las trabajadoras que lucharon en el pasado siglo y las que hoy luchan contra las condiciones impuestas por la patronal, siendo parte como trabajadoras de la recomposición de la clase trabajadora en sus luchas y organización como en la actual huelga de los sindicatos de Aguas Claras/ Antarfish. Cada vez son más las mujeres que son parte de la clase trabajadora y por tanto tienen un papel muy importante en la lucha por los derechos de los trabajadores y las mujeres. Llamamos a un 8 de marzo que cuestione las condiciones laborales de las trabajadoras del salmón actualmente en huelga, con alternativas de lucha frente a la situación de miles de mujeres pobres y trabajadoras que viven a diario una situación de maltrato, subordinación y desigualdad, porque el género nos une, pero la clase nos divide. Por eso llamamos a las organizaciones de izquierda, trabajadores, feministas, oprimidos e independientes a que levantemos una lucha contra el femicidio, la discriminación a la mujer y las minorías sexuales; contra la brecha salarial; por el derecho al aborto y a anticonceptivos libres, legales, seguros y gratuitos; derechos de posnatal y para la maternidad libre; iguales salarios por igual trabajo; por trabajo estable para todos y todas, fin a la subcontratación; por un sueldo igual a la canasta familiar móvil de $350.000; por jardines infantiles gratuitos e irrestrictos para madres trabajadoras y estudiantes. Desde Clase contra Clase, creemos que para defender estas demandas y luchar hasta el final, tenemos que construir un partido de trabajadores /as revolucionario.
Viva la lucha de la mujer trabajadora del salmón. Por el derecho efectivo a huelga. Por negociación por rama.
A igual trabajo, iguales salarios y derechos. Por un tarifado Unico por Oficio en cada rama de trabajo.
Fin de la subcontratación. Trabajo estable para todos. Por un salario mínimo de $350.000 ajustable automáticamente por inflación.


¡Por anticonceptivos y aborto libre, gratuito y de calidad! ¡Por derechos de posnatal y maternidad libre! ¡No más violencia contra la mujer, no más femicidio!


"El género nos une, la clase nos divide"
Género & Clase – Clase contra Clase


Entrevista a una trabajadora en huelga de la empresa Treck, seguridad industrial.

Por Clase contra Clase

Clase y Género

20 de Febrero de 2008.

Ccc: Hola aquí estamos con la compañera V, del sindicato de Treck, en el tercer día en huelga ya, con las demandas salariales principalmente, llevan 11 años sin un aumento salarial y gana la mayoría menos del sueldo mínimo (100.000 pesos!), con bonos de producción y de transporte que no se les están dando, es decir, muy precarias condiciones para ser trabajadores de planta.

Quisiera hacerle algunas preguntas, respecto de que significa ser mujer trabajadora hoy en día, cuales son las condiciones dentro de la empresa para las mujeres, hay diferencias, que significa para las mujeres salir a trabajar por ejemplo.

V: Ya, mira, hoy en día salir a trabajar, yo pienso que es más que nada la igualdad, uno ya definitivamente no se puede quedar en la casa, porque los salarios no alcanzan, la plata no alcanza, entonces uno tiene que hacerlo para ayudar a la familia, para salir adelante cuidar los hijos. Tú sabes que ahora todo lo que es estudio es caro, entonces si no tienes plata, tus hijos no pueden estudiar. La alimentación, todos los días sube, y desgraciadamente la plata no alcanza.

Ccc: Por ejemplo tener hijos hoy en día como mujeres, estar en la casa, tener que hacer el trabajo doméstico, que es un trabajo que la mayoría de las mujeres hace, se hace un trabajo muy pesado, casi una doble jornada. Trabajar en la empresa, después llegar a hacer las cosas a la casa, siente que eso es bien pesado para las mujeres y aunque hay avances hay todavía cosas que se mantienes, que piensa Ud. de eso?

V: Correcto, uno trabaja un horario aquí de 8 horas, después tiene que llegar a la casa, de preocuparse de la alimentación del otro día, ver que los hijos hagan sus tareas, escucharlos, darles el poco y nada que nos queda, en realidad es bien pesado, bien sacrificado, pero eso te enorgullece como mujer a ti, mucho más. Lo otro que, te tiene que dar el ánimo, no te queda otra. Te tiene que dar el ánimo, como te dije anteriormente, si tú quieres que tus hijos sean mejor que uno, uno se tiene que sacrificar, eso pienso yo.

Ccc: Que piensa Ud de, no se si se ha enterado de los casos de femicidio, de casos de mujeres que han sido asesinadas por sus parejas, la violencia que hay contra las mujeres, en muchos hogares que viven situaciones muy precarias, de desesperación porque no hay de repente que comer o como Ud misma dice, cuidar a los hijos. Entonces se dan situaciones de conflicto en el hogar, que terminan en esas situaciones, que la mujer está muy desprotegida quizás sobretodo en los sectores más pobres, que piensa de esas situaciones…

V: Mira yo pienso que aquí, la mujer, como se dice, la mujer es la que tiene que ser mas valiente, a lo mejor, muchas mujeres tiene miedo de enfrentarse a sus parejas. Las que son personas violentas para mí, son personas enfermas, ya digamos con trabas, que traen de, son como una secuencia de atrás, de las familias o son hijos de padres por ejemplo maltratadores también, entonces pienso que para ellos es normal hacer eso con su futura mujer, con sus hijos muchas veces. Entonces pienso que la mujer es la que tiene que digamos hoy en día, como estamos con un poquito más de igualdad, es la mujer la que tiene que poner las cartas sobre la mesa. Pienso que la mujer tiene mucho temor, la que se queda en la casa, piensa que el marido tiene que darle la plata, entonces mucha mujer no lo hace por miedo. Yo te lo puedo decir por casos que he conocido, que "como voy a dejar mi casa si no tengo donde irme", "donde llevo mis hijos", es una cosa más de temor y de miedo, como te explicara, de inseguridad.

Ccc: Ud cree que se mantiene, como dice hay un poco de igualdad, pero todavía se mantiene situaciones de desigualdad hacia las mujeres por ejemplo, también el machismo, que se permitan muchas cosas a los hombres y a las mujeres se les deje de segundas en muchas situaciones y que sea muy difícil para las mujeres trabajar pero aun así, Ud considera que hay que hacer un sacrificio y que para las mujeres salir a trabajar es importante. Que situaciones cree que hay de desigualdad, además de las que ya nombra…

V: Se ve sobre todo cuando tú trabajas, en los sueldos, en los sueldos se ve ya una discriminación, en el trato bueno yo no puedo decir nada, porque yo acá, en lo personal, no he tenido un trato que no sea digno, como mujer, al contrario. Pero yo pienso que son más que nada los sueldos, que no son parejos porque uno puede desempeñarse igual o mejor que un hombre.

Ccc: Por ejemplo en este momento hay una importante huelga, en el sur, en las salmoneras, donde hay muchas trabajadoras ahí, que tienen una situación super precaria, sobretodo por las condiciones de higiene y salariales. Hay una sobreexplotación, se les hace trabajar muchas más horas de las que la mayoría trabaja y, sobretodo por ejemplo situaciones que tienen que aguantar, pérdidas de embarazos, las hacen usar pañales, porque las dejan ir una sola vez al baño y de repente tienen que trabajar bajo temperaturas muy bajas o cambios que no resiste el cuerpo, entonces les afecta mucho más a esas mujeres, que piensa de esas mujeres que ahora están en una huelga y que salen a luchar contra esas condiciones que se les imponen y que les afecta sobretodo por ser mujeres…

V: Yo pienso que ahí la cosa de los empresarios es una cosa inhumana, porque ninguna persona puede trabajar en esas condiciones, o sea imagínate, enfermándose, no teniendo a lo mejor ni los elementos de seguridad, yo pienso que es una cosa inhumana, realmente.

Ccc: Y de que ellas empiecen a luchar, es importante porque casi siempre a las mujeres trabajadoras se las deja un poco más atrás o, lejos de los conflictos, se mantiene la desigualdad en algunos sectores, entonces es importante que las mujeres tomen esa lucha en las huelgas, o sea que sean parte de eso, y parte importante.

V: Si, porque la mujer también tiene voz y voto como se dice y está bueno que hagan eso, ya está bueno que paren eso de que piensen que la mujer no es humana, entonces la mujer tiene que salir a luchar, está bien yo apoyo 100%.

Ccc: y qué piensa Ud. de Bachelet, que hoy día gobierna y dijo gobernar para los trabajadores, para las mujeres y si uno ve quizás no hay muchas demandas que ha dado a los trabajadores, que piensa de ella como presidenta y como mujer…

V: mira, yo pienso que detrás de ella hay mucha gente que trabaja para ella, y tú sabes que todo esto es como una cadena de corrupción, pienso que muchas cosas no llegan como se dice a ella. Pero yo pienso que tendría que empezar por ese lado, a investigar, que pasa con eso y empezar a tomar las cartas en el asunto.

Ccc: Ud piensa que ella defiende los derechos de las mujeres o más bien de los empresarios más que nada, para quién gobierna ella, las cosas que hace, las políticas que impulsa para el pueblo, son realmente en beneficio de los trabajadores, o más bien de los empresarios…

V: En el tema ese, como que no tengo mucho conocimiento, pero mira cuando salió la presidenta, yo voté por ella, me alegré bastante, que saliera una mujer presidenta, pero pienso que la cosa no ha tenido mucho avance, en lo que es defender la igualdad de las mujeres.

Declaración en apoyo a Patricia Troncoso

Por el cumplimiento de las justas demandas de Patricia Troncoso:

Paro Nacional y Movilización

No al terrorismo de Estado localizado

1- Patricia Troncoso, lleva más de 100 días de huelga de hambre. Sus demandas inmediatas son el derecho a la salida los fines de semana para ella, Jaime Marileo y Juan Millalén, a partir de Marzo. Y reivindica demandas democráticas elementales como el fin de la aplicación de la Ley antiterrorista contra las luchas, el fin de la militarización de la zona, y la libertad de los prisioneros políticos.
2- Las respuestas del gobierno, la Concertación y la derecha, según se ha denunciado insistentemente, también por parte de una Comisión observadora de los Organismos de DDDHH y otras organizaciones incluyendo la CUT, y como es de público conocimiento han sido: el estado de sitio de hecho, retenes especiales para la protección de los empresarios forestales y la persecución del pueblo-nación mapuche, allanamientos sin órdenes judiciales, uso de armamento de guerra por Carabineros, libre circulación de comandos parapoliciales. Una violación sistemática de los DDHH. La aplicación del terrorismo de Estado localizada en la zona.

3- Las demandas de Patricia Troncoso son justas, y deben ser satisfechas en forma inmediata.

Para una solución más integral a las demandas del Pueblo- Nación Mapuche, es necesario luchar por el derecho a la autodeterminación.

Una solución íntegra y definitiva, sólo podrá comenzar a alcanzarse con una República de los Trabajadores basada en sus organismos de democracia directa.

4- La brutal respuesta del Estado ha empujado a acciones desesperadas –con métodos de enfrentamiento desigual, y llegando hasta la huelga de hambre, que afecta la propia vida. Lo que se necesita es unir las fuerzas de todos los explotados y oprimidos agrupándolas tras las fuerzas de la clase obrera. Es necesario un paro regional total e indefinido en la IX Región hasta la satisfacción de las demandas de Patricia Troncoso. La CUT local debe convocar a una reunión abierta de los trabajadores, con estudiantes, y el pueblo nación mapuche, para la paralización total de actividades, con movilización, y comisiones de autodefensa ante los ataques del terrorismo de Estado local. Debe ser el primer paso de un Paro Nacional con Movilización convocado por la CUT y un Comité de Huelga abierto a delegados de base de toda la clase obrera.

Por el cumplimiento de las justas demandas de Patricia Troncoso
Paro Nacional y Movilización

No al terrorismo de Estado localizado

Clase contra Clase

28 de enero de 2008